Eficiencia

El Ministerio del Interior fue uno de los flancos más débiles del gobierno que termina. Los dos primeros Jerarcas que asumieron la Cartera pasarán a la historia como con un mal recuerdo, uno por inoperante y más protector del delincuente que de su víctima, y otro -otra- por hacer todo lo posible para que la población le perdiera el respeto a las fuerzas del orden.

Ambos, porque ninguno ni siquiera intentó planificar algo para mejorar la situación de las cárceles.

Al actual Ministro no se le podían pedir milagros en el escaso tiempo de su permanencia en el cargo.

Pero lo jerarquizó, dando una imagen de seriedad y se mantuvo en el bajo perfil imprescindible, que con eso solo, se genera confianza en la gente sin necesidad de exposiciones mediáticas.

Y el Ministerio, a través de una de sus dependencias, la Dirección de Bomberos, dio una demostración de eficiencia en dos recientes siniestros graves.

Uno, el de la casona de Carrasco, en donde se cortó de inmediato el foco ígneo y se dispuso el operativo de aislamiento adecuado para conjurar el peligro de derrumbe. Y sobre todo, esa intervención de Bomberos mereció el reconocimiento de todos en ocasión del incendio del Hospital Policial, en donde la policía del fuego, en colaboración con el personal del nosocomio, logró no sólo detener y evitar la expansión de los daños, sino instrumentar una perfecta evacuación de todos los internados, desde los que requerían más cuidados a los que padecían de afecciones leves, sin que se produjera un solo episodio que lamentar.

La población tiene motivos, al menos en este aspecto, para sentirse protegida. Vayan pues las felicitaciones del caso.

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