En el correr de una semana, en el nordeste del país mataron otro ejemplar muy valioso de la fauna autóctona uruguaya.
Primero fue un aguará guazú (Chrysocion brachyurus) adulto en el departamento de Cerro Largo, y luego un tamanduá, también llamado oso colmenero (Tamandua tetradactyla) en Treinta y Tres.
Son animales inofensivos pa-ra las personas. Registran escasísimas poblaciones en nuestro territorio, lo que hace que cada ejemplar sea muy valioso y obligue a extremar las medidas para asegurar su preservación.
Pero, además de estas consideraciones, importa señalar que lo que debería caracterizar a la sociedad es un fuerte apego por el respeto a la vida, sin demasiadas discriminaciones.
La sensibilidad y el respeto por la naturaleza deberían formar parte del ser integral, y acrecentarlos debería ser un objetivo nacional. Los dos casos mencionados revelan que al- go no se ha hecho bien en ese sentido.