DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
El matrimonio Clinton pasó en Haití su luna de miel hace 35 años: hoy luchan por recuperar a un país que vive uno de los peores dramas de muerte y desolación tras el terremoto que devastó el país el pasado martes 12 de enero.
Hillary y Bill Clinton estuvieron entre los primeros en llegar a Puerto Príncipe apenas se conocieron los detalles de la muerte, destrucción y desolación provocados por el terremoto. La dama se trasladó a las pocas horas, como jefe de la diplomacia de Estados Unidos y enviada del presidente Barack Obama. Bill Clinton arribó dos días después, junto a su hija Chelsea, como representante de las Naciones Unidas y liderando los esfuerzos estadounidenses de ayuda con el también ex presidente George W. Bush, en representación de la Casa Blanca.
Pero Bill y Hillary Clinton mantienen una entrañable relación y conservan gratísimos recuerdos de Haití. Llegaron a este país por primer vez hace exactamente 35 años para pasar la luna de miel. Y reiteradamente han visitado Puerto Príncipe, en tren de paseo, como mandatario y ella primera dama y luego siempre en plan de apoyo frente a las duras horas que, prácticamente, desde el comienzo de su historia vive Haití.
¿Cómo surgió la idea de los Clinton de realizar su primer viaje de casados a la isla?
Daban los pasos iniciales de su matrimonio, ambos abogados, con pocos ingresos mensuales, cuando un amigo, funcionario de un conocido banco que volaba muy seguido al Caribe, les regaló dos pasajes que tenía por las millas acumuladas.
Bill y Hillary se enamoraron de Puerto Príncipe y desde diciembre de 1975 no han dejado de ir, pese a la pobreza, las luchas civiles, el castigo de violentos temporales y, en general, la falta de comodidad.
Cuando hace unos días Bill Clinton relató a un grupo de amigos la anécdota de la luna de miel, uno de ellos, dijo en tono de broma: ¡Qué regalo!
Uno de los presentes explicó a "El País" que el ex presidente reaccionó con calor de inmediato: "Fue un verdadero regalo, en ese primer viaje nos quedamos fascinados con el país y hemos seguido intentado, en lo posible, ayudar a salvar todos sus altibajos", afirmó.
"No olvidamos la emotividad de la población cuando nos detuvimos, durante una caminata por las calles con Hillary, frente al Monumento Nacional de Haití a presenciar la ceremonia de celebración del Día de la Independencia", rememoró Clinton. Tampoco olvida la recorrida que hicieron por el viejo hotel y la habitación donde el escritor Ernest Hemingway había dormido, el rato que permanecimos sentados en un banco frente a la Catedral y como les impresionó la visita a un sacerdote vudú, todo vestido de blanco.
"Ahora cuando recorrimos todos esos lugares con Chelsea nos abrumó la tristeza, la Catedral y el hotel destruidos, sólo ruinas y polvo", explicó Clinton durante la reunión.
A su vez Hillary, en comentarios en su despacho del Departamento de Estado durante una de las casi diarias sesiones para ayudar a Haití, explicó: "es un país que nos ha hechizado desde hace más de 30 años, tanto que nuestras casas muestran parte de la decoración con arte haitiano. Y ahora cuando nos llegaron las noticias de heridos, desaparecidos y la destrucción de casas y edificios, a los dos, a Bill y a mí, nos afectaron emocional y físicamente".
Y siendo presidente, Clinton fue, en 1995, el primer comandante en jefe en visitar la isla desde la presidencia de Franklin D. Roosevelt.
En recientes declaraciones un experto en salud pública y enviado de la ONU a Puerto Príncipe, Paul Farmer, relató que hace un año, durante una visita, Clinton caminaba junto al presidente Réne Préval por una calle recién reconstruida, después del huracán del 2008, cuando se acercaron a una cancha de fútbol y la gente lo rodeó, daba la mano y hablaba con el ex presidente americano. "Él es considerado aquí como alguien básicamente favorable a los haitianos, quien ha sostenido en forma constante que tienen derecho a la dignidad y el respeto y a escoger a sus propios líderes y se sabe que trabaja para una ayuda a largo plazo que permita la total reconstrucción del país", explicó.
"Y ahora, en su reciente viaje lo hizo acompañado por su hija Chelsea. El comentario de todos apuntaba a que el ex mandatario deseaba enviar un mensaje al mundo de que todo estaba bajo control, después de trágicas y largas horas difíciles de dominar", agregó.
Para la Secretaria de Estado existe un "profundo compromiso con Haití y su pueblo. Para algunos de nosotros es un vecino, para otros es un lugar de vínculos históricos y culturales; para todos nosotros, ahora, es una prueba de determinación y compromiso".
Bill Clinton, mientras recorría uno de los hospitales acompañado de Chelsea -en medio de heridos, familiares, enfermos, unos sobre improvisadas camas, otros acostados sobre el piso en los corredores, en un agitado ir y venir de médicos y enfermeros- fue terminante: "esta va a ser, por la ayuda de un mundo conmovido por el dolor que despierta esta catástrofe, la primer oportunidad para los haitianos de escapar de su propia historia. Debemos respaldarlos y darles los medios suficientes para ver en un futuro no lejano, al país convertido en una Corea del Sur".
Independientemente de las reuniones en Washington con decenas de personas -desde el presidente Barack Obama al ex presidente George W. Bush y ejecutivos de organismos internacionales- los Clinton se mueven activamente a nivel personal, tanto Hillary en Washington como Bill en su oficina de Harlem, con filántropos, financieros y dirigentes de organizaciones no gubernamentales, interesadas en la reconstrucción de Haití. "Es necesario una adecuada estrategia para reconstruirlo mejor, eso significa no sólo la fijación de las carreteras, sino también la plantación de árboles en las laderas deforestadas y en ampliar programas de reciclado orgánico".
"Esto es algo personal para nosotros" destacó Bill en una entrevista de televisión hace pocas horas. "Sentimos una responsabilidad especial por Haití y sus 9 millones de habitantes", agregó.