Recomiendan vigilar a los grandes grupos agrícolas

Objetivo. Se busca evitar situaciones de abuso o colusión

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LAUREANO BUTTENBENDER

Una consultoría de FAO solicitada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, recomendó a Uruguay seguir el desarrollo de los grandes grupos agrícolas para evitar que se configure un abuso de posición dominante o colusión.

Ante los significativos cambios, tanto en lo productivo como en lo estructural, que se generó en la agricultura de secano en los últimos 10 años la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa) solicitó la cooperación de la Oficina de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para analizar este proceso. El estudio estuvo destinado a la orientación de las políticas públicas para el sector productor de granos.

En el informe final de ese estudio, el consultor de la FAO, Gonzalo Gutiérrez, recomendó al Estado uruguayo, entre otras cosas, "seguir con atención el desarrollo de los grandes grupos, tanto los que actúan en la etapa agrícola, como de aquellos que operan únicamente en la etapa comercial". Según el resumen de las recomendaciones, esto está orientado a "determinar rápidamente que no se configuren en el mercado situaciones de abuso de una posición dominante y/o colusión entre los agentes para manejar el mercado a su favor".

A su vez, se advierte que Uruguay tiene una alta dependencia de dos cultivos, soja y trigo, "que dan muestras de efectos no deseados en algunos aspectos". Entre estos, se destaca la predominancia de sistemas basados casi exclusivamente en soja y en la rotación soja/trigo, como consecuencia de la flexibilidad comercial que logran estos productos. En esta misma línea, en el informe del consultor de FAO se señala que la producción de granos forrajeros no tiene en su etapa comercial la misma fluidez que la soja y el trigo. Esto "genera tensiones" hacia el interior de la cadena productiva, pese a que hay buenas alternativas para forrajeros. Como solución, Gutiérrez recomienda que el Estado incursione en el desarrollo de programas de incentivo para esquemas de negocios entre quienes utilicen este producto en forma intensiva.

Carencias. En el informe se subraya la falta de un sistema oficial de calidad que regule el comercio de granos. Según Gutiérrez, más allá de que los actores del sector lleven adelante sus propios controles, "corresponde que sea el Estado el que determine cuáles deben ser los estándares de calidad mínimos que se deben cumplir y la forma de comercialización".

El sector financiero no escapa a las recomendaciones. En su informe, considera importante "sensibilizar" a este sector, y en particular a la banca tanto pública como privada, "a incentivar el uso de coberturas de precios en el sector agrícola".

Por otra parte, advierte que "el Estado debería determinar con claridad cual es el tratamiento fiscal que se le otorgará, tanto a los contratos forward (a futuro) como a los instrumentos derivados de su política de reglas claras para la inversión extranjera".

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