PUERTO PRÍNCIPE | AFP Y THE NEW YORK TIMES
Naciones Unidas anunció que rescató a 90 personas con vida tras el sismo que destruyó la capital de Haití. Aunque las posibilidades de seguir encontrando sobrevivientes son cada vez menores, la esperanza persiste y algunas historias la alimentan.
"La esperanza persiste. Todavía tenemos la esperanza de encontrar sobrevivientes", declaró ayer la portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OACH), Elisabeth Byrs, en una conferencia de prensa en Ginebra.
"La forma en que se derrumbaron los edificios crearon grandes vacíos, bolsas de sobrevivencia", dijo Byrs, que reconoció sin embargo el "problema de la deshidratación".
Según indicó ayer la vocera, los equipos de socorro provenientes de todo el mundo lograron extraer "al menos 90 sobrevivientes" de las ruinas.
A medida que pasan las horas, cada rescatado es una confirmación de que todavía hay gente viva debajo de los restos de la devastada ciudad.
Al hospital de campaña creado por voluntarios israelíes a las afueras de Puerto Príncipe llegó el lunes Jean Louis Brahms, un bebé de ocho meses que pasó cinco días enterrado entre las ruinas de su casa hasta que su llanto traspasó las piedras y fue escuchado por un vecino que llamó a los cascos azules de la ONU.
"Pasé varios días por nuestra casa, esperé, llamé y no había respuesta. No podía quedarme allí, no podía aceptar la muerte de mi hijo, saber que estaba muerto entre las piedras y me fui", contó su madre, entre lágrimas. "Cuando lo miro hoy, lloro de felicidad y creo en Dios más que nunca. Había perdido todas mis esperanzas", añadió.
El médico Amit Assa, israelí, dijo que "lo rescataron casi muerto" y manifestó dudas sobre el porvenir de su pierna. "Está gangrenada y no sabemos si podremos salvarla".
"Es increíble que esté vivo después de cinco días sin agua, sin comida y con este calor", agregó el doctor.
Entre tanto, otro médico del hospital de campaña recién instalado abrió la tela de la carpa que sirve de sección pediátrica y señaló a una mujer, Guerlande Jean Michel, de 24 años. Identificó a un recién nacido dormido en su catre, uno de los primeros nacimientos después del terremoto.
"Es mi hijo", dijo con voz entrecortada Jean Michel, una maestra de primaria. "Se llama Israel".
Otra buena noticia de estos días la dio Ariel una niña de 7 años que empezó a gritar desde abajo de una pila de escombros en el Supermercado Caribeño en el barrio de Delmas.
A medida que bajaban las posibilidades de encontrar más sobrevivientes, rescatistas estadounidenses y turcos quedaron asombrados al descubrir a una niñita haitiana, que orgullosamente les dijo que logró sobrevivir comiendo frutas.
La niña estaba profundamente conmocionada por haber estado atrapada durante días en un espacio reducido en un supermercado devastado, con la muerte en cada pasillo. Sin embargo, los escombros no la inmovilizaron ni resultó lesionada.
Fue la primera de cinco personas que fueron extraídas de las ruinas durante un rescate el fin de semana. Algunas de ellas enviaron mensajes de texto desde sus celulares para que sus seres queridos supieran que estaban atrapados.
Marie-France también volvió a nacer el domingo de noche, después de un delicado rescate de 12 horas y tras haber sido dada por muerta por su familia. Unos 50 bomberos franceses y estadounidenses participaron del operativo en el que la mujer perdió un brazo.
Marie-France, de 22 años, quedó atrapada en la planta baja de una casa de tres pisos que se le vino encima el pasado martes. Los vecinos de la joven contaron que su familia abandonó la ciudad dándola por muerta, después que se le cayera encima su casa de tres pisos. Pero unas personas oyeron gemidos y llevaron a la zona a un grupo de socorristas franceses.
El rescate se alargaba y llegaba la noche, pero los voluntarios decidieron seguir con su tarea hasta el final.
"Si lo dejamos para mañana, hay muchas posibilidades de que muera", afirmaban los expertos.
Pero llegar a la víctima no era fácil y hubo que eliminar muros, hierros, barras de acero y apuntalar el edificio que la tenía presa, así como el local contiguo, que amenazaba con caer encima de los socorristas.
"Vine aquí para salvar vivos, no para salvar muertos", insistió Vigee, un voluntario que quería animar a sus compañeros.
Una hora después, el agujero donde estaba la víctima se convirtió en un improvisado quirófano en el que los médicos intentaban salvar la mayor parte posible de brazo. Exhaustos, los bomberos retiraron a la joven.
"El mayor milagro ocurrirá cuando volvamos un día aquí, nos encontremos con esta persona viva y sepamos que es gracias a nosotros", concluyó Vigee, abandonando rápidamente las ruinas. "Hay que descansar porque mañana todo empieza de nuevo", se despidió.
Las cifras
90 Fueron las personas rescatadas hasta ahora entre los escombros de los edificios derrumbados en Puerto Príncipe.
7 Son los días que resistieron debajo de los escombros las personas rescatadas ayer por equipos de ayuda internacionales.
Tres testimonios
La espera: "Era como estar vivo en una tumba"
PUERTO PRÍNCIPE | En una cama del hospital provisorio montado por israelíes a las afueras de Puerto Príncipe, Jacky Desbois revivía una y otra vez los dos días que pasó bajo las ruinas de una iglesia hasta que unos vecinos fueron a rescatarlo.
"Era como estar vivo en una tumba. Yo creía que Dios no podía abandonarme y rezaba, pero creí volverme loco. Pensé que iba a morir allá y nunca me encontrarían", recordó.
Feliz, Desbois relató que perdió uno de sus miembros durante el rescate.
"Unos amigos me sacaron pero me rompieron la pierna. Ahora me tienen que operar pero estoy feliz de estar vivo. La pierna no me importa", afirmó. AFP
Milagro: "Sólo un niño es capaz de sobrevivir así"
PUERTO PRÍNCIPE | "Es increíble. No tiene ninguna herida. Sólo un niño es capaz de sobrevivir seis días en este estado", se felicita la enfermera que da agua y limpia cuidadosamente el cuerpo de una niña de 18 meses que sobrevivió sepultada desde el martes.
Nadie sabe cómo se llama ni quién es su familia, que probablemente murió y sigue sepultada bajo las ruinas de su casa, debido al hedor que describieron las personas que la rescataron.
El rescate de la niña, que apareció llena de polvo, fue celebrado con aplausos por el grupo de socorristas.
Tras seis días bajo los escombros, Carla, una niña haitiana de dos años, y José María, el niño al que ayudaron a nacer, son la esperanza entre tanta tragedia.
Evacuados: "Sólo fuera de Haití podrán sanarse"
Puerto Príncipe | "Al mínimo movimiento gritaba. No podía contener el dolor. La pierna de la niña Cynthia Josna estaba fracturada e hinchada. La sangre coagulada de sus heridas todavía impregnaba su piel", relató Ricardo Cortés Chico, periodista del diario portorriqueño El Nuevo Día.
Cortés se encontraba en el despegue de un avión de la Fuerza Aérea francesa que transportaría heridos hacia un Hospital de Martinica.
"Los gritos no cesaban", recordó. Había 11 heridos y un doceavo llegó cuando faltaba poco para despegue.
"El auto cruzó a toda prisa parte de la pista del aeropuerto hacia el vehículo militar. Traía a otra herida, llevaba una cuellera y vendaje en el brazo izquierdo".
Según Cortés, esos damnificados por el sismo "sólo fuera de Haití tendrían una oportunidad de sanar sus heridas". EL NUEVO DÍA / GDA