Antel y el sketch de Gasalla

DIEGO FISCHER

A veces uno siente que participa sin quererlo de un sketch de Gasalla. El de Flora y la González. ¿Se acuerda?

El recuerdo viene a cuento por lo que me tocó vivir en Antel la semana pasada y aún estoy padeciendo. El jueves de tarde fui a la oficina de Punta Carretas a contratar un servicio ADSL móvil. El local desbordaba de gente; pero fui afortunado porque como ya cuento con un ADSL fijo el trámite era más rápido.

Sólo tuve que esperar 1 hora y 15 minutos de pie (los asientos estaban todos ocupados). Había gente que llevaba tres horas esperando.

Llevé mi computadora para tener la certeza de que el aparato que me venderían serviría para mi notebook.

Antes de que llegara mi turno consulté a un técnico en el mostrador cuya función es orientar a los clientes. "El aparato es compatible", no va a tener ningún problema", me dijo luego de revisar mi máquina.

Llegó mi turno y la funcionaria -con buenos modales- me hizo firmar una serie de papeles y me entregó el módem y unas hojas con instrucciones para activarlo. "¿Ya queda funcionando?", pregunté. "Sí, ya está operativo", me contestó.

Reconozco que la tecnología no es mi fuerte, así que cuando llegué a Punta del Este, le entregué a mi hijo Joaquín la computadora, el módem y el instructivo. Se sabe, los chicos de ahora no son como los de antes. Vienen con la tecnología incorporada.

La primera pregunta que me formuló cuando comenzó con el trabajo fue: "Papá: ¿no es ridículo que para que funcione el servicio de Internet, tengas que conectarte a Internet por la misma máquina que querés habilitar?". "Tenés razón. No lo había pensado y creo que los de Antel tampoco". No nos dimos por vencidos y utilizamos la computadora de mi mujer que tiene ADSL de Movistar.

El mensaje de la página de Antel-Data fue muy claro: no existe servicio. Volvimos a intentar y nada. A la quinta vez, llamé al 0800 1199. Estuve 35 minutos esperando que me atendieran. Fue inútil. Al día siguiente concurrí con la computadora, el módem y todos los papeles a la oficina de Antel de Maldonado, en la Plaza principal. Al fondo dos jóvenes técnicos conversaban animadamente. Les planteé el tema. Uno de ellos, desde su computadora, digitó en su máquina. "No está cargado el contrato, por eso no funciona", me informó.

"En la oficina de Montevideo, cuando contraté el servicio, me dijeron que ya estaba activado". "Se equivocaron, demora 48 horas porque usted tiene un servicio de ADSL fijo", me respondió.

"Pero las 48 horas ya pasaron, hoy es sábado y lo contraté el jueves", le dije. "No figura señor".

Cinco días después la página de Antel continúa indicando: "el contrato no existe".

¡Se van para atrás!

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar