El cantante mexicano Cristian Castro dejó anoche un rastro inolvidable entre las vendedoras de Punta Shopping, adonde acudió con su pareja a hacer compras de última hora ante de partir a Rio de Janeiro.
"Vino con una chica morena, que tenía el cabello con mechitas rubias", contó la joven que atiende un local de lentes de sol en una de las islas de la segunda planta, y que sucumbió sin esfuerzo a la presencia del cantante pop.
"Él llevaba una remera Hering, bermudas naranjas y chancletas, iba muy informal, y también tenía lentes oscuros", prosiguió la chica.
"La gente se quedaba mirándolo, como si lo reconociera, aunque nadie se acercó a hablarle. Yo sí. Yo fui a pedirle un autógrafo, no me iba a perder esa oportunidad".
"¿Que si tengo el autógrafo? Sí, lo tengo aquí", y extrajo de un cajón una boleta con el membrete de Puerto Sol, que rezaba: Lucy, un beso y un cariño grande. Cristian 2010.
"¿Después? Bueno, después se quedaron los dos frente a la vidrieria de Daniel Cassin y también fueron a mirar en Pascualini", siguió contando Lucy, que explicó que la pareja comenzó a darse besos frente al escaparate de la zapatería. "Piquitos" fue el términó que empleó la vendedora. "Se daban piquitos, sí".
El autor de Azul y Lloran las rosas decidió finalmente entrar en Daniel Cassin, donde compró un par de sandalias por 590 pesos para su acompañante.
La vendedora del local comentó que no pudo escuchar de qué conversaba la pareja "porque hablaban muy bajito, tenían la cara muy cerca uno del otro y se besaban" mientras la chica se probaba las sandalias.
"No sé quién era la chica, nunca la vi en las revistas", explicó la vendedora de la zapatería. "Lo único que pude escuchar fue que él le decía a ella que tenía que marcharse mañana a Rio de Janeiro y que allí iba a encontrarse con su mejor amigo".