LONDRES | Otro rasgo llamativo de la crisis ha sido que, con una dos excepciones, parece no haber causado ningún cambio funfamental en la opinión popular. No hubo un impulso de pesimismo indignado ni un significativo rechazo del capitalismo o los mercados libres. Sin duda, eso explica, en gran medida, la compostura política.
En comparación con los habitantes de Occidente, los que viven en los grandes mercados emergentes parecen estar casi encantados. En China, India e Indonesia, de acuerdo con el Relevamiento de Actitudes Globales de Pew, institución con sede en Washington DC, más del 40% de quienes respondieron dijeron estar satisfechos con sus vidas (en China llega al 87%). En Francia, Japón y Gran Bretaña, está por debajo del 30%. Esto es inusual: las mediciones de la "satisfacción vital" tienden a subir junto con los ingresos, por lo que podrían esperarse niveles más bajos en los mercados emergentes, como ocurrió en 2002-03. La tendencia contraria puede reflejar en esos países la sensación de la recuperación rápida.
Arvind Subramanian, del Instituto Petersen de Economía Internacional, con sede en Washington DC, argumenta que la recesión no desencadenó "ningún cuestionamiento del papel del mercado" en los países en vías de desarrollo. Es cierto que China ha visto un aumento desproporcionado de créditos a empresas que son propiedad del Estado
SATISFECHOS. Al preguntar "¿usted está mejor bajo el libre mercado?", hay mayor probabilidad de que la gente en los mercados emergentes dé una respuesta afirmativa que en las economías ricas. La porción de quienes respondieron que están mejor cayó en 2009 entre 4 puntos (Alemania) y diez puntos (España). En la mayoría de los mercados emergentes, creció (en India y China) o permaneció incambiada (en Brasil y Turquía). No hubo ninguna señal de reacción contra el capitalismo.
La combinación de estabilidad política y mesura popular dio a los mercados emergentes lo que podría llamarse "espacio político" en el que pueden actuar. Lo han usado al máximo y en la mayoría de los casos para bien. Esto ha realzado sus reputaciones para el manejo económico. THE ECONOMIST