Managua | Walpa Siksa es una aldea perdida en la zona caribeña de Nicaragua, donde el Ejército y la Policía intentaron incautarse de un gran botín de droga y cayeron en una emboscada en la que murieron dos oficiales de la Fuerza Naval y otros cinco resultaron gravemente heridos.
Los oficiales habían sido informados de la existencia de un cargamento de 800 hilos de cocaína, pero cuando llegaron al lugar se encontraron con que la alerta era en un engaño donde murieron los agentes.
En seguida, el ejército desató una cacería para atrapar a los asesinos de sus oficiales. Helicópteros, tropas especiales y lanchas rápidas fueron trasladadas hasta la aldea, pero al llegar, los uniformados se quedaron con la boca abierta: todos los hombres habían huido, incluyendo al líder de la comunidad indígena. Sólo encontraron a mujeres y niños en el lugar.
El Ejército presume que los narcotraficantes repartieron el dinero y la droga entre los aldeanos a cambio de que éstos los apoyaran.
CARENCIAS. Los hechos de Walpa Siksa dejaron en evidencia el olvido en el que las autoridades del país mantienen a la zona caribeña de Nicaragua. Se trata de lugares habitados por descendientes de africanos e indígenas y de otras etnias que se gobiernan por consejos de ancianos, viven de la selva y la pesca, hablan creole e inglés y sus propios dialectos y todavía nombran a los habitantes de Managua y las zonas costeras del Pacífico de Nicaragua como "los españoles", porque su región fue colonizada por ingleses.
Allí no hay hospitales ni escuelas y la energía eléctrica y las telecomunicaciones son un verdadero lujo. La región, además, es tierra de nadie: en más de 50 mil kilómetros cuadrados las autoridades tienen apenas 600 oficiales. Una zona perfecta para el establecimiento del narcotráfico.
Con el avance del mercado negro se formó en esas zonas las que se conoce como "narcoaldeas": pequeñas poblaciones con un nivel de vida diferente al de la región donde se encuentran: algunos aldeanos construyeron casas de concreto (un lujo en este lugar de chozas) con paneles solares, telefonía y parabólicas. Estos lujos, afirman los analistas, son comprados con dinero de cárteles mexicanos y colombianos. El País De Madrid