Se profundizará el modelo de gobierno

El adiós a Kirchner. Cristina Fernández da señales de continuidad Ex presidente dirigía el partido y el país

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BUENOS AIRES | GUSTAVO STOK

Néstor Kirchner continúa ocupando el centro del escenario político y, tras su muerte, todos los análisis confluyen en una pregunta: cómo hará el gobierno para llenar el enorme vacío que dejó. Según las primeras señales se profundizará el modelo.

La influencia del ex presidente Néstor Kirchner era notable, tanto en la gestión del día a día del actual gobierno como en el complejo armado político que sostiene al oficialismo. Nada indica que el mecanismo elegido para reemplazar la omnipresencia de Kirchner sea un cambio en el estilo de gobierno.

De hecho, la especulación en torno a que la presidenta Cristina Fernández podría desmontar la estrategia de confrontación como forma de construcción política para pasar a una etapa signada por la búsqueda de mayores canales de diálogo perdió fuerza rápidamente. "Hasta ahora, cada vez que se esperó un giro hacia la moderación del gobierno, tal cual ocurrió tras el conflicto con el campo y la derrota electoral de 2009, eso finalmente no sucedió", dice el analista político Sergio Berensztein, titular de la consultora Poliarquía.

Son varias las señales emitidas por el kirchnerismo en los últimos días tendientes a demostrar que, al menos en una primera etapa, el gobierno profundizará el actual rumbo. En primer lugar, ese fue el mandato inequívoco de buena parte de la muchedumbre que despidió los restos del ex presidente el jueves y viernes pasados. Además, la decisión de velar a Kirchner en la Casa Rosada y no en el Congreso -lugar tradicional para quienes han sido presidentes- fue la forma elegida por el gobierno para ni siquiera abrirse en ese momento de recogimiento y poder controlar las invitaciones al funeral. Así, el gobierno les comunicó al vicepresidente Julio Cobos y al ex presidente Eduardo Duhalde que sería conveniente que no asistieran a la Casa Rosada.

A esos indicios le siguió la rápida instalación de Cristina Fernández como candidata a la reelección en octubre de 2011. "Nosotros decíamos que podía ser pingüino o pingüina; ahora seguro va a ser ella", dijo el canciller Héctor Timerman. Todavía nadie está en condiciones de asegurar que la presidenta esté dispuesta a enfrentar otra campaña electoral sin el respaldo de su esposo, pero las palabras de Timerman no fueron casuales: procuraron instalar la candidatura para alinear al oficialismo detrás de la presidenta. "El gobierno tiene la necesidad de rearmarse bajo la figura de Cristina Fernández para gestionar los catorce meses de gobierno que tiene por delante", dijo el analista político Roberto Bacman. Si el actual proyecto muestra fragilidad y una fecha de vencimiento cercana, la interna del Peronismo -partido con una extraordinaria vocación de poder- recrudecería con todo su vigor.

La estrategia de profundizar el rumbo y buscar el cierre de filas de las distintas vertientes del oficialismo detrás de la presidenta contará a favor con un elemento clave: la muy probable alza de la popularidad de Cristina Fernández. Tras las muestras de entereza con las que soportó el impacto de la muerte de su marido, el afecto que recibió de miles de ciudadanos y el respaldo explícito de los presidentes sudamericanos, los analistas de opinión creen que la imagen positiva de la presidenta crecerá en los próximos días desde el bajo nivel actual.

Esa esperada tregua en su relación con la opinión pública deberá ser aprovechada para reemplazar las funciones que cumplía Kirchner a la hora de la articulación partidaria. No será una tarea menor mantener dentro del mismo paraguas a los gobernadores peronistas, el sindicalismo liderado por Hugo Moyano y los sectores de centroizquierda que adhieren al kirchnerismo por fuera del Peronismo.

La complementación política del matrimonio Kirchner hacía que el ex presidente fuera el encargado de meter las manos en el barro de la interna partidaria, tarea que nunca interesó a Cristina Fernández. Por eso, si bien no se esperan cambios en el gabinete en el corto plazo, sí los habrá en el sistema de toma de decisiones que era dominado por Kirchner. Para cubrir ese vacío los analistas creen que recobrarán protagonismo el ministro de Planificación, Julio De Vido; el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández; y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini.

Aunque nunca fue un funcionario preferido de la presidenta, De Vido apunta a convertirse en un personaje clave por su conocimiento en el manejo de la caja y las obras públicas, su relación con gobernadores e intendentes, y su llegada a Hugo Moyano, el jefe de la Confederación General del Trabajo (CGT). Además, al ministro de Planificación le podría caber una mayor injerencia en el manejo de la economía, un rol que cumplía Kirchner por sobre los ministros de Economía de turno desde la salida de Roberto Lavagna.

Interna en ciernes. Si bien los incipientes amagues de rebelión en el oficialismo y los cruces en el Peronismo no verán la superficie en el corto plazo, los analistas consideran que la interna inevitable tras la desaparición del líder partidario emergerá con toda su fuerza en los primeros meses del año próximo. De hecho, por detrás de la conmoción que provocó la muerte de Kirchner, los tironeos ya comenzaron.

Quien primero movió las piezas fue Moyano. Apenas seis horas después de conocerse la muerte del ex presidente, el líder de la CGT convocó a una reunión urgente de la central obrera y llamó a apoyar a Cristina Fernández para que continúe con el actual modelo. "Moyano ya se asignó el rol de custodio, de quién accede y quién no a la presidenta", dice el analista político Jorge Giacobbe.

Aún con sus altos índices de rechazo popular, el líder de la CGT cuenta con un activo que Cristina Fernández no tiene: estructura política y territorial propia. Si los índices de popularidad de la presidenta crecen y se mantienen en altos niveles a comienzos del año próximo, el Peronismo -corporizado en los gobernadores de buena parte de las provincias- cerrará filas detrás de Cristina Fernández y deberá aceptar el influyente rol de Moyano. Pero si la gestión se deshilacha y las encuestas dejan de acompañar a la presidenta, no pocos sectores del Peronismo ven al gobernador bonaerense Daniel Scioli como la opción para ocupar el centro del escenario.

En los días posteriores a la muerte de Kirchner, Scioli decidió evitar sospechas y anunció que la presidenta será la "jefa". Pero los gobernadores peronistas quieren conservar el poder y ven en la alta intención de voto y el estilo conciliador de Scioli un reaseguro. Más aún cuando la opositora Unión Cívica Radical, en alianza con el Socialismo, contará con un candidato de peso el año próximo sea quien sea el ganador de las elecciones internas que disputarán Ricardo Alfonsín y Julio Cobos. "Si la presidenta decide profundizar el rumbo, el Peronismo va a reforzar la candidatura de Scioli porque con él tendrá mayores posibilidades de triunfo", dijo Berensztein, de Poliarquía.

Por lo pronto, tras la muerte de Kirchner, Scioli quedará al frente del Partido Justicialista (PJ) a nivel nacional. Desde allí, deberá negociar con Moyano, que además de su poder sindical, maneja el poderoso PJ bonaerense. Las diferencias entre Moyano y Scioli son evidentes y todo indica que sus caminos hacia 2011 son contradictorios. Esa puja es seguida al detalle por los integrantes del Peronismo Federal, que se fueron del oficialismo por su enemistad con Kirchner. Dirigentes como Duhalde, el ex gobernador bonaerense Felipe Solá y el diputado Francisco De Narváez tienen abierto canales de diálogo con Scioli, a quien ven como un protagonista que podría incidir en la reunificación del Peronismo. "El Peronismo Federal, que se alió para oponerse a Kirchner, está casi disuelto porque ya perdió su razón de ser; es probable que intenten un regreso al partido", dijo Giacobbe.

crece la Economía. En medio de los reacomodamientos y las incertidumbres políticas que surgen tras la muerte de Kirchner, Cristina Fernández cuenta como aliada a la favorable evolución de la economía. El PIB de Argentina saltará este año cerca del 8 por ciento y se espera un crecimiento mayor al 4 por ciento en 2011 si se cumplen los pronósticos de una buena cosecha agrícola a precios altos. Además del freno de la salida de capitales que había comenzado en 2007, la recuperación económica permitió incrementar la recaudación fiscal y amortiguar el deterioro fiscal proyectado para este año.

Para mejor, los vencimientos de deuda pública del año próximo no son muy significativos: el gobierno enfrenta pagos por 6.400 millones de dólares que ya están asegurados por un nivel de reservas en el Banco Central superior a 52.000 millones de dólares. "Más allá de las turbulencias políticas, la economía argentina está aprovechando el contexto internacional favorable al igual que los demás países emergentes", señaló el economista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica. La única luz amarilla en el horizonte es un probable cambio en la tendencia a la apreciación del real brasileño de los últimos años. Hasta ahora, la fortaleza de la moneda brasileña compensó la pérdida de competitividad de la industria argentina.

La larga lista de asignaturas pendientes conformada por la inflación en torno al 25 por ciento anual que impide reducir los niveles de pobreza del 30 por ciento, la amplísima brecha social, la apreciación del tipo de cambio, el bajo nivel de inversión y un sistema de subsidios que termina favoreciendo en buena medida a los sectores de altos ingresos, entre otras cuestiones, quedará para la agenda del gobierno que asumirá en diciembre de 2011. Mientras tanto, la macroeconomía no amenaza con convertirse en un escollo más en el duro camino que tiene por delante Cristina Fernández.

Luego de la conmoción provocada por la muerte de Néstor Kirchner, mañana comenzará una nueva etapa para el proyecto kirchnerista. Una mujer, que acaba de perder a su compañero de 35 años en la vida y la militancia política, estará al frente, ahora en soledad. La capacidad emocional de Cristina Fernández para procesar esa ausencia será tan importante como su destreza para darle nuevo impulso a un proyecto que perdió a su principal motor.

Las cifras

8% El crecimiento que tendrá la economía argentina este año. En 2011 se estima que seguirá creciendo, por encima del 4%.

25% El actual nivel de inflación, uno de los problemas pendientes del país. Otro son los niveles de pobreza, que rondan el 30%.

Máximo, un sostén político

Máximo Kirchner, hijo de Cristina y del fallecido Néstor Kirchner, cultivó siempre el bajo perfil y administró los negocios y la fortuna de la familia desde Río Gallegos, pero está llamado a ocupar un lugar más activo en el entorno de la Presidenta, como su sostén político.

En lo político, la única actividad que se le conoció fue la fundación de la agrupación juvenil La Cámpora, pero todos aseguran que aprendió el oficio de su padre y tiene contactos con referentes de todo el país. LA NACIÓN

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