SEBASTIÁN CABRERA
En una sesión a los gritos y sin amplificación por un paro de los funcionarios, la Cámara de Representantes aprobó ayer con los votos del oficialismo la Rendición de 2009. El déficit y la gestión del gobierno de Tabaré Vázquez estuvieron en debate.
Pasaba media hora de las 16 cuando la presidenta de la Cámara de Representantes Ivonne Passada esbozó una sonrisa y levantó la voz lo más que pudo: "Tengo que decir que sin audio hay menos conversación en sala". Como muy pocas veces, los más de cincuenta diputados presentes estaban en estricto silencio para poder escuchar al legislador que hablaba en ese momento: Óscar Groba.
La situación se extendió durante una hora debido a que el oficialismo accedió a sesionar aunque había paro de la Asociación de Funcionarios de la Cámara de Representantes. Es decir, no había "audio" y se echó mano a cuatro grabadores digitales que se distribuyeron en sala para que lo hablado quedara para la posteridad.
Los funcionarios protestan porque no hay ascensos desde 1998 y existen 54 vacantes que no se cubren. La sesión arrancó 10.30 y tuvo que detenerse a las 11 por la primera hora de paro de los funcionarios, que se concentraron en el hall del Palacio, cada uno con un cartelito naranja colgado en el saco que decía: "En conflicto por defensa de la carrera funcional". A esa hora hablaba el diputado frenteamplista Doreen Ibarra, miembro informante del proyecto de Rendición de Cuentas de 2009, que se aprobó por 49 en 84 votos y pasó al Senado.
Ibarra es diputado del Fidel, grupo aliado al Partido Comunista, y al retomar la sesión no tuvo reparos en protestar por los efectos de la medida sindical. "No se justificó el cuarto intermedio. El Parlamento no debe dejar de funcionar, más allá del respeto a los funcionarios", dijo Ibarra. "Alguien tenía que decirlo, aunque estoy en minoría", finalizó.
Pero el sindicato tenía preparado un segundo paro para la hora 16 y la posición cambió. El coordinador de la bancada nacionalista Jaime Trobo se acercó a Passada y le dijo que el Partido Nacional no votaría una nueva pausa en la sesión por un paro. "Hacé lo mismo que yo cuando era presidente en el 98: grabamos la sesión y seguimos sin audio", le aconsejó Trobo.
El 28 de julio de 1998 se trataba el Presupuesto de la Cámara de Diputados y Trobo no aceptó que se dejara de sesionar. Aquel día recibió la opinión contraria del entonces diputado Guillermo Stirling, que le planteó su duda respecto a si se podía trabajar en esas condiciones, según consta en la versión taquigráfica. Varios legisladores fueron insultados por funcionarios, según recuerdan quienes trabajaban en el Palacio en aquel momento.
"Puede ser", le dijo Passada a Trobo. Lo cierto es que a la hora 16 el oficialismo dio los votos para seguir sesionando sin audio, sin café ni agua. Y ni un solo funcionario en sala, salvo los taquígrafos.
FUERTE Y CLARO. "Hablen lo más alto que puedan", pidió Passada cuando los parlantes y micrófonos dejaron de funcionar y los funcionarios se retiraron del plenario. Passada le dio la palabra al socialista Gustavo Bernini, que hizo que no escuchaba: "¿Eh...?", preguntó. Luego encendió el grabador y admitió que no sabía si lo había hecho bien. "Esto es muy sui generis", acotó Bernini, que gritaba casi como en un acto político. Su colega socialista Julio Bango le acercó un vaso de agua a medio tomar y luego Ibarra le trajo un vaso lleno.
Bernini resaltó los indicadores económicos y sociales del gobierno de Vázquez y luego le cedió la palabra al colorado Marcelo Bistolfi: se paró y le pasó el pequeño grabador. Pero a Bistolfi no lo escuchaban, por lo que le pidieron que "se pare y se siente (en primera fila) cerca de los taquígrafos".
Más tarde Groba también tomó la palabra sin estar seguro que el grabador funcionaba y confió en que la Presidencia resuelva un conflicto que se arrastra desde hace doce años. "Mañana esto ya no es noticia", dijo la ex sindicalista Passada a El País respecto al conflicto. Passada se reunió el martes de noche con la Asociación de Funcionarios de la Cámara de Representantes para presentar una fórmula que intenta solucionar el problema de los ascensos trabados.
"La propuesta la tienen ellos y la van a llevar. Solo falta limar unos detalles", indicó Passada. Sin embargo, casi al mismo tiempo, los funcionarios decían que la propuesta de la Presidencia era "incompleta" y esperaban un "complemento" de esa fórmula para luego reunirse en asamblea y adoptar una decisión. "Bregamos por ser reconocidos, respetados y escuchados", dice la directiva del gremio en una carta pública.
Déficit y cifras de la gestión de Vázquez estuvieron en debate
La discusión se extendió durante más de seis horas en Diputados y se centró en los indicadores económicos de la gestión de Tabaré Vázquez.
"Ubicamos a Uruguay co-mo ejemplo mundial", dijo el frenteamplista Doreen Ibarra. Y recordó que en 2004-2008 hubo un crecimiento anual de 6,9% del PBI y que en 2009 creció 2,9% cuando la economía mundial cayó 0,6%. Repasó la baja en la pobreza y defendió que no se haya tenido en cuenta la observación del Tribunal de Cuentas (TCR), que indicó que el déficit del gobierno está subvaluado en US$ 1.935 millones.
El nacionalista Ricardo Berois le respondió que "es preocupante" que el déficit fiscal al tipo de cambio promedio de 2009 sea de US$ 750 millones, cifra superior al del gobierno de Jorge Batlle, "que afrontó la crisis más severa de la historia reciente". Berois rechazó que se haya aplicado una política "anticíclica", ya que "se gastó 96 de cada 100 pesos".
El diputado blanco Pablo Abdala admitió que "no se maquillaron las cifras" pero dijo que "hay una suerte de autobombo" del Ejecutivo, "un alegato en favor de la anterior administración, una apología de todo lo que se hizo".
El colorado Germán Cardoso habló de una "muy mala señal del Parlamento" al desoír la primera observación de relevancia del TCR. Su compañero Aníbal Gloodtdofsky dio la bienvenida "al país de las maravillas", en ironía respecto a las cifras oficiales.
El diputado frenteamplista Óscar Groba dijo que "la estrategia del gobierno anterior es responsable de que la crisis haya afectado tan poco". Y exclamó: "Bienvenido el déficit fiscal controlado si es para atender necesidades. Hay una computadora por niño, pese a quien le pese. Y si se rompe, la arreglamos o le damos otra".