Las nuevas tecnologías de la información acorralan a Antel tal como se vaticinara hace casi dos décadas cuando se propuso asociar al ente telefónico con capitales privados. Entonces, las fuerzas más conservadoras del país bloquearon la propuesta invocando a los piratas de gancho y parche en el ojo que venían a robarnos "las joyas de la abuela". La realidad, tozuda como siempre, demostró que la telefonía fija, el tesoro más preciado, cede ante las perforaciones de la telefonía celular y otras innovaciones.
Por más que Antel se abroquela en torno a su monopolio no puede evitar que un número creciente de usuarios apele a sistemas más baratos y eficaces como, por ejemplo, el Skype, vía internet, para las llamadas internacionales. Además, en el plano local, surgen otras posibilidades como las que hoy explora el ministerio del Interior, también a través de internet, para enviar sus mensajes por medio de un sistema denominado "Voip" que puede dar más eficacia y rapidez a comunicaciones decisivas para la seguridad de los ciudadanos.
Por supuesto, apenas conocida esta tentativa del ministerio del Interior, los defensores del monopolio de telefonía fija pusieron el grito en el cielo, sobre todo porque los particulares podrían optar por similar instrumento. Las viejas consignas rebrotaron: defender a Antel que es de todos, Antel es nuestra, etcétera. Son lemas tramposos con los cuales vienen retrasando desde hace mucho la modernización del país. Se dice que en este período el Parlamento discutirá una Ley de Telecomunicaciones para definir temas de esta naturaleza.
¿Sabrán nuestros legisladores actuar con independencia sin dejarse presionar por los retardatarios de siempre?