RODOLFO SIENRA ROOSEN
Tabaré Vázquez recurre a la ironía como arma de pegada política. A veces le sale bien, otras no. No es para cualquiera. Le pasa como a muchas personas de exposición pública que se ponen en pose de taitas y usan un lenguaje que quiere ser canchero y al chocar con su altanería o soberbia natural, el detonante de esa mezcla resulta fatal. Tampoco es inmune al malhumor.
De su gobierno, aún dentro de sus propias filas hay quienes tienen mal recuerdo, pues dejó algunos grandes agujeros negros que no pudo tapar. Veamos.
En sociedad con Astori, compró una reforma tributaria con más mordiscos al trabajo que al capital incumpliendo la promesa de hacer pagar más a quienes tienen más, para hacer pagar más a quienes trabajan y ganan más, que no es lo mismo que "tener".
Adiós clase media, y saludo de los jubilados.
También en sociedad con Astori y sus ministros del Interior, el gobierno de Vázquez no hizo absolutamente nada por solucionar el problema carcelario. Quiere justificarse diciendo que "viene de atrás, es muy complejo y se necesitan muchos recursos", como si no hubiera tenido la fortuna de recibir un país en pleno crecimiento económico que se incrementó con fuerza durante todo su mandato, gracias no a su política, sino al mercado.
Ese mercado le concedió la bonanza más grande que tuvo el país en su historia, y la política económica no sólo aumentó la deuda pública, sino que los márgenes de espacio fiscal que tuvo para hacer la calesita con el dinero que llovía del cielo, los destinó a engordar las plantillas del Estado con solidarios políticos y pagar a miles de personas un subsidio para que no trabajaran, comprando conciencias y votos.
Así sacó patente de héroe, y el gobierno del Frente Amplio de haber hecho obra social.
Si hubiera justicia, y si la oposición lograra concertar una acción conjunta de todos los partidos, el Ministro Bonomi debería salir de la interpelación con cuarenta y nueve votos por la censura.
No tiene la culpa, funcionalmente, de las decenas de muertos antes y durante el incendio de Rocha, pero es el responsable político.
Otro agujero abierto del gobierno anterior, es el de la anunciada con bombos y platillos "madre de todas las reformas", la del Estado. Este gobierno está proyectando hacer algo, que no es mucho, pero es bastante más que la nada que heredó de su progenitor.
Se trata simplemente de ponerse de acuerdo qué quiere decir "ineptitud", "omisión" y "delito", que son las causales de destitución del ahora "servidor público", según declaró un distinguido colega en la prensa. Acuerdo que pensamos no se necesita, porque basta con remitirse al diccionario. Inepto, es el que no sirve para la función que le corresponde, omiso es el que no la cumple, y delincuente no necesita definición. Pero ni eso hizo el Dr. Vázquez, que con cierta sorna reconoció en el actual Presidente más inteligencia política que la suya.
No está ahí la diferencia. Lo importante es que cuando Mujica habla en chiste, nos damos cuenta.