En lo que va del año, 70 personas fueron procesadas por ingresar drogas o armas a las cárceles. En cuanto a guardiacárceles, desde 2005, veinte han sido procesados por los mismos ilícitos. Estamos hablando de sujetos que han sido identificados. Otros, seguramente logran el objetivo de entrar los estupefacientes o armas, sin ser descubiertos.
Todo esto habla a las claras de que los centros de reclusión siguen siendo un mundo aparte, en cuyo interior se manejan códigos de conducta exclusivos del bajo mundo y operan bandas que controlan sectores amplios de actividad. Es de esperar que la vigilancia militar dispuesta por el Poder Ejecutivo, sirva para mejorar las cosas en el ámbito referido. Pero no hay que olvidar que la verdadera solución, pasa por reducir los índices de criminalidad en todo el país.