El renacimiento en pequeñas películas

Regreso. La ex-superestrella busca calidad | Vuelta. Fue en su momento la actriz mejor paga del mundo, sufrió luego un muy prolongado ostracismo, y está dispuesta a reconquistar las pantallas de cine

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THE NEW YORK TIMES

JENNIFER STEINHAUER

Los bíceps se han achicado. Las historias de requerimientos de salarios excesivos y reclusión rural se han acallado, reemplazadas por comentarios sobre su activismo social, especialmente contra el tráfico humano.

Sin embargo, su característica voz algo áspera y sus sorprendentes ojos verdes siguen siendo los mismos, y sus únicas concesiones a la edad son un mechón de pelo gris y un par de lentes para leer discretamente ubicado en una mesa de café cerca de sus anteojos negros de marca.

El tiempo y las circunstancias han cambiado a Demi Moore, 47 años, han convertido a la superestrella de la taquilla de antaño en esta actriz de películas pequeñas, sentada en la posición del loto.

Su actuación consagratoria en el film de 1985 El primer año del resto de nuestras vidas dio origen a la que quizás haya sido la más loca y lucrativa filmografía que una actriz contemporánea pueda reclamar. Hubo películas románticas (¿Te acuerdas de anoche?), provocaciones de alta temperatura (Propuesta indecente, Acoso sexual), grandes éxitos (Ghost, el fantasma del amor, Cuestión de honor), que condujeron a promocionados fiascos (Striptease) y, al final, a lo que pareció la ilevantable caída de la que una vez fue la actriz mejor pagada de Hollywood: Hasta el límite, estrenada en 1997.

Ahora Moore, también conocida como la Sra. Ashton Kutcher, su mayor papel de los últimos años, ha vuelto al ruedo, silenciosa y eclécticamente, añadiendo una película de época de "robo perfecto" (Un plan brillante), un film coral (Bobby), un drama familiar que no fue detectado por los radares (Happy tears) y finalmente The Joneses, una sátira independiente en la que encarna a la matriarca de una falsa familia enviada a los suburbios para promocionar cremas faciales, clubes de golf y otros iconos del consumo. Sus éxitos y limitaciones dibujan una curiosa pieza de geografía en Hollywood, donde las actrices mayores de cuarenta puede encontrar recompensas (digamos, Sandra Bullock) pero también paisajes espectacularmente hostiles (¡vuelve a la gran pantalla, Michelle Pfeiffer!).

Si encarna ahora a la madre (lo fue de Miley Cyrus en la inminente LOL) y no más la chica del alto presupuesto, sucede que justamente eso es lo que es. Y cita orgullosamente como un logro su habilidad para sobrevivir "al otro lado", interpretando madres o esposas en situaciones conflictivas.

"De lo que estoy más orgullosa es de la relación que tengo con mis hijos, con mi marido, con mi ex-marido, con su esposa y sus amigos", sostiene Moore. "Y, sobre todo, de mi buena voluntad. De acuerdo, acaso la expresión más adecuada no sea esa, digamos de la gracia con que he manejado mis obstáculos y desafíos, y mi continuo deseo y habilidad para enfrentar mis defectos y apreciar qué está mal".

COMIENZOS. Nacida en Roswell, Nuevo México, Moore escapó de una infancia caótica e incluso trágica que incluyó el abandono paterno y el suicidio de su alcohólico padre adoptivo, que llevó a la familia a Los Angeles en 1976.

Tras abandonar la escuela para actuar, obtuvo su primer papel importante en la telenovela Hospital General, y luego su carrera cinematográfica se disparó. Joel Schumacher, el director y colibretista de El primer año del resto de nuestras vidas, una historia sobre angustias veinteañeras, trabajaba en una oficina cercana a la de John Hughes, el creador de éxitos adolescentes de los años ochenta como La chica de rosa y Un experto en diversión, fallecido el año pasado. Moore había ido a un `casting` convocado por Hughes, y estaba cansada de esperar, cuenta Schumacher.

Él estaba buscando una actriz para el papel de Jules, la desconcertada reina del drama que fracasa al intentar suicidarse, y no la encontraba. Schumacher observaba el `hall` del edificio y vio a la joven actriz que salía.

Ella lo conquistó de inmediato con su mezcla de belleza sorprendente y lo que él llama "profundidad emocional", aunque tuvo que despedirla momentáneamente por un asunto de drogas del que ninguno de los dos habla mucho. "Tomó el papel, y literalmente se apoderó de él", sostiene Schumacher.

"Y se encontraba en ese punto en que realmente comenzó a disciplinarse y dejar de ser la chica salvaje".

Mientras la carrera de Moore se expandía, comenzó a ser conocida como una de las actrices más disciplinadas y exigentes de Hollywood. Sus demandas de un jet privado, el grupo de tipos extraños que la rodeaba y sus exigencias de sueldos parejos para hombres y mujeres le valieron el mote de "Denme" Moore y espectaculares coberturas periodísticas.

"Hubo una real incomprensión", dice Moore. "En parte se debió a los tiempos que vivíamos. Eran tiempos de excesos". Al tratar de ganar el dinero que creía que merecía, y mantener a su familia cerca, tuvo que enfrentar críticas y juicios adversos, y eso no le afectó solamente a ella.

El día del juicio estaba cerca. En 1998, tras el fracaso de taquilla de Hasta el límite, Moore hizo su documentado vuelco de superestrella a mamá de pueblo chico. Su madre murió, su matrimonio con Bruce Willis empezó a deshacerse. Un día, sentada en el `set` de Pasiones ocultas en París, se puso a pensar.

"Allí me di cuenta de que mis hijos no estaban recibiendo lo mejor de mí, y que yo misma no sabía muy bien qué estaba pasando. Como hija de padres divorciados comprendí que debía establecerme en un lugar, permitir que mis hijos recuperaran su equilibrio, arraigarse y encontrar un centro, y eso no era algo que pudiera lograr saltando de locación en locación".

No es que se haya retirado, como se dijo entonces. Más bien se tomó un descanso.

Sus tres hijos se volvieron "su entero foco", y sin plazos. No dijo: "Bueno, en un año, o en dos". Fue puro instinto, y dejó que las cosas se dieran por sí mismas. Siguieron varios años de ir a los salones de clase y a los campos de deporte, viviendo la vida de una madre.

Suficiente con los chicos. Entra Kutcher, a quien conoció en una cena en Nueva York en 2003. "Llegó un momento en que mis hijos necesitaron algo más que vivir en un pueblo chico", explica. "Querían algo más grande, más diversidad. Ellos me empujaron. Entonces encontré a mi marido y mis motivaciones".

Volvió a Los Angeles, donde se casó con Kutcher en una ceremonia de kabbalah en 2005 (ha practicado ese movimiento místico del judaísmo por ocho años) y ha pasado mucho tiempo en Twitter divulgando recomendaciones pediátricas, y haciendo `lobby` en el Senado contra la trata de mujeres.

Su vuelta a Hollywood se produjo en el 2003, como la espectacular villana de la secuela de Los ángeles de Charlie. Pero los grandes espectáculos taquilleros pertenecían ya a tiempos pasados.

Moore dice ahora que está buscando papeles "creativamente satisfactorios". Reconoce que hay pocas oportunidades, porque no se hacen muchas películas y las mujeres tienen que pelear para conseguir papeles de calidad. "Además, vivimos en una sociedad dirigida a los jóvenes, y eso añade otros desafíos. A veces siento que no encajo realmente en la caja que quieren que naveguemos".

La situación de Moore es a la vez extraña y típica, sostiene Schumacher. "Las mujeres de edad mediana pueden tener grandes carreras en televisión pero no en el cine. La industria celebra a los muy jóvenes, luego hay una "zona muerta" hasta la menopausia, y luego te redescubren y te dan un Oscar".

Actualmente, Moore parece empero confortable en la realidad y la ficción. Tiene un marido que no quiere pasar un instante sin ella y por el cual siente una absoluta confianza. Está dedicada a su fundación. Ha hecho su recorrido, del que habla a menudo. Las películas son hoy el azúcar, no la torta.

"Está felizmente casada, sus hijos crecen y lucen fabulosos, y está militando en política", concluye Schumacher. "Déjenla ser Demi Moore".

La puesta en entredicho de la sociedad consumista

El nuevo film de Demi Moore, The Joneses, coprotagonizado por David Duchovny, explora la noción de hiperconsumo que fascina a la actriz. "Amo el mensaje de que aunque no hay nada de malo en tener una linda valija, un lindo auto o un linda casa o linda ropa, esa no es en definitiva la respuesta a nuestra felicidad o nuestra plenitud", dice la actriz. "Que lo que importa es nuestra conexión humana con los demás, y que nada de lo humanos nos es ajeno".

Derrick Borte, el libretista y director de The Joneses, ha hablado acerca de Moore en los mismos términos rudos en que lo han hecho otros que la dirigieron hace veinte años. "Tiene esta especie de caparazón dura", dice, "es una verdadera profesional que luce muy bien en cámara, y sabe golpear fuerte de modo brillante en el momento preciso".

Cinco capítulos de una carrera desarrollada en casi tres décadas

EL PRIMER AÑO DEL RESTO...

Drama romántico de Joel Schumacher sobre un grupo de veinteañeros que enfrentan la entrada en la adultez. En medio de un elenco de gente que se haría famosa (desde Emilio Estévez a Rob Lowe, Andrew McCarthy y Andie McDowell), Moore encarna a una frustrada suicida en su labor consagratoria.

Ghost

Aunque quien realmente se roba el espectáculo es Whooppi Goldberg en un papel secundario, Demi Moore se anotó uno de sus papeles más recordados en esta comedia fantástica en la que mantiene un romance sobrenatural con el personaje de Patrick Swayze, asesinado al promediar el film.

Un plan brillante

Policial muy británico. La fórmula del "robo perfecto" a una compañía diamantífera, pergeñado por un empleado de mantenimiento (Michael Caine) con la complicidad de una Moore a quien esta película de Michael Radford que acaso tuvo menos éxito del que merecía ofreció, sin embargo, un papel jugoso para volver.

The Joneses

Una mirada satírica a un "matrimonio perfecto" (David Duchovny, Demi Moore) en un no menos perfecto ambiente suburbano, con sus pulcros y simétricos jardines. Solo que todo es demasiado perfecto para ser verdad, una fachada para que la gente compre lo que no necesita. Por algo la llaman sociedad de consumo.

Happy Tears

Dos hermanas (Parker Posey, Demi Moore) se reúnen en torno al lecho de enfermo de su padre, y deben lidiar con algunos recuerdos traumáticos y un presente no del todo satisfactorio. Las relaciones de familia y de pareja, los conflictos del trabajo y los afectos, en un film independiente dirigido por Mitchell Lichtenstein.

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