El jueves pasado tuve el gusto de presentar, junto al Dr. Sanguinetti, "Carnaval y Populismo Autoritario", un ameno y muy útil libro del embajador Adolfo Castells, que todos los uruguayos debieran leer. Muy útil, porque pasa revista, con sentido crítico y "el ojo avizor" -dijera Gardel-, al cúmulo de desaciertos, ilegalidades, contradicciones e "ainda mais", que nos ha deparado el gobierno "progresista" en sus dos años largos de gestión.
Lo peor, tuve oportunidad de decir, no es que el gobierno sea malo, inexperto, por momentos vacilante y hasta inexistente. Lo peor es el acostumbramiento a soportarlo, que adormece y hasta anula la capacidad de reacción. Hoy una ilegalidad, mañana otra, más tarde un atropello, luego una violación de la Constitución, después la inacción policial ante vándalos. Y suma y sigue. Sucesión de yerros, abusos de poder y omisiones que, al ser cosa de todos los días, nos aletarga a la hora de reaccionar.
Sin embargo, por el país -que somos todos los uruguayos- tenemos que replicarle al gobierno. Y, sobre todo, no olvidar. A ello tienden el libro de Castells y este artículo.
El 1° de marzo de 2005, celebración faraónica del acceso al gobierno, con derroche de dineros públicos, nunca bien aclarado ni justificado.
Algo más de dos meses después, cese arbitrario del Dr. José Leborgne al frente del ejemplar centro de asistencia oncológica que su padre -o tío- y su hermano dirigieron por décadas en el Pereira Rossell. Ni la vida de los pacientes los detuvo.
Antes, el 31 de marzo, cese fulminante y arbitrario del Gerente General de OSE, Ing. Arturo Castagnino, por el Directorio que había asumido dos días antes. Se dirá que, en este caso, no estaba en juego la salud de la población. Craso error, porque OSE abastece de agua potable al país y el saneamiento a todo el interior. Privada de su mejor ingeniero hidráulico, los montevideanos tuvimos, durante doce días seguidos, agua turbia, imposible de consumir, en noviembre de 2005.
Por ley y por iniciativa del Ministro del Interior, fueron liberados cientos de presos. Muchos de ellos, tras volver a delinquir, retornaron a las cárceles, que están más atestadas que antes de esta ley descabellada. Tras muchos errores y licencias, el ministro Díaz fuese a su domicilio. Lo sustituyó Daisy Tourné, que no deja reprimir la violencia callejera, "para evitar males mayores".
A partir del 1° de julio, cientos de miles de uruguayos, entre activos y pasivos, sufriremos el mayor "fiscalazo" de la historia nacional bajo el nombre mentiroso de impuesto a la renta, propiciado por todo el gobierno y votado por todos los legisladores frentistas. Historia nacional, que ahora se enseña con sello oficial, con visión partidista y plagada de falsedades. Adiós laicidad. Una vergüenza.
Con este gobierno o desgobierno, además tenemos: 1) Con EE.UU, un TIFA inocuo en lugar de un TLC excelente. 2) Un decreto que legaliza ocupaciones de los lugares de trabajo a título de modalidad del derecho de huelga. Y muchas ocupaciones. 3) Un Ministerio de Trabajo que flechó la cancha a favor de los sindicatos. 4) Estos, con el Pit-Cnt al frente, transformados en un cuarto poder. 5) Un presidente "part time", que es empleado de La Española, en clara violación del art. 171 de la Constitución. 6) La ley de Caducidad derogada de hecho por Tabaré Vázquez y militares y civiles procesados por crímenes de hace treinta años y pico, largamente prescriptos. 7) Una política exterior inexistente y Gargano de canciller.
El espacio nos obliga a dejar otras perlas en el tintero.