RICARDO REILLY SALAVERRI
Corromper de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia es entre otras cosas: "echar a perder, depravar, dañar, podrir" y "corrupción" es "la acción y efecto de corromper o corromperse".
El próximo domingo serán las elecciones municipales con las que el sistema político nacional bajará el telón de esta hastiante ópera comicial iniciada hace casi un año atrás. En todos los departamentos habrá pronunciamiento ciudadano y destaca por su volumen económico la intendencia de Montevideo. Con un presupuesto que el Frente Amplio acreció de manera exponencial en 20 años, que supone promedialmente más de un millón de dólares de ingresos diarios. Y, que se vuelca a transfusiones de sueldos, privilegios y acomodos de amigos con la sangre que se extrae a los contribuyentes.
Contribuciones inmobiliarias acrecentadas por una tramposa modificación de los valores catastrales y patentes de rodados dignas de jeques árabes, son numen de la sangría cotidiana al contribuyente. Ambas no guardan parangón con lo que pasa en ningún país más o menos serio del mundo. En estos no hay contribución inmobiliaria ni patente de rodados. Hay sistemas tributarios razonables. Inteligentes. Justificados. Tampoco acomodo institucional, ni Adeom. El destino de la exacción es el clientelismo político y no el cumplimiento de los objetivos a cargo de la intendencia.
Es lisa y llanamente una corrupción visible en las pérdidas de más de 14 millones de dólares de casinos municipales, y en los juicios por cumplimiento de los mamarrachescos convenios con el personal municipal que hizo Arana y que costaron 40 millones de dólares a las vecinas y los vecinos de Montevideo, plata que se llevaron los empleados, pero, es corrupción invisible en mucho más.
Lo de la plantilla de ocho mil empleados es una mentira. Hay organizaciones no gubernamentales por todos lados -que cobran retribuciones- hay puestos de ambulantes que arruinaron en la capital a su avenida principal, hay chapas de taxímetro, hay permisos para carritos y cuidacoches, hay subsidio para el Carnaval con la condición de que se aplauda la gestión oficialista y se lancen calumnias y agravios contra los políticos de la oposición, al compás de cualquier música, hay centros comunales zonales con oligarcas burocráticos manejando "clucitos" políticos, que poco servicio efectivo prestan a los barrios, hay un canal de TV propio y hay un gobierno corporativo. Adeom es quien manda en la Intendencia de Montevideo. El plan es simple: sigamos poniendo impuestos y que nos suban los sueldos a cambio de cualquier cosa que no signifique trabajar.
Se llega a esta elección en Montevideo sin recolección de basura por varios días. La intendenta en funciones ha dicho que recomienda a los vecinos guardar la basura en su casa. Y, como candidato a intendente por el oficialismo va una jurásica comunista, que no revista en su haber antecedente alguno en materia de administración de nada.
Según encuestas las mayorías estarían contentas con los impuestos y la mugre. Con el déficit fiscal y la corrupción. Obras: ¿para qué? Veremos.
"La gestión municipal de Montevideo supone la institucionalización de la corrupción".
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