GUSTAVO PENADÉS
El Presidente de la República ha insistido en que piensa darle a la sociedad civil un papel de importancia en la solución del problema de la vivienda. No es la primera vez que alude a la importancia del voluntariado. No le falta razón. A poco que nos detengamos a pensar en la vida del hombre, hallaremos siempre grupos de personas que contribuyen a solucionar dificultades y carencias.
En la actualidad dichos grupos son en general denominados "ONG". Sin embargo, con otros miles de nombres y desde hace muchísimos siglos existen, respondiendo al natural impulso de la humanidad de reunirse para intentar en conjunto lo que individualmente no se puede lograr. No obstante ser combatidos duramente en los decenios posteriores a la Revolución Francesa, finalmente primó el sentido común pero, sobre todo, la realidad por sobre la ficción de pretender frenar el natural impulso asociativo de las personas.
Reunirse para en común hacer frente a las contingencias de la vida, y reunirse para hacer y dar algo por los demás, son las razones que continúan explicando el por qué de la existencia de las organizaciones de servicio.
Entre una multiplicidad de instituciones de prestigio extendidas a lo largo del mundo, podemos citar por ejemplo a la Cruz Roja, a Amnistía Internacional, o a Rotary Internacional. Este último, quizás menos conocido, celebró el pasado 23 de febrero su 105 aniversario. Excediendo largamente el millón de socios, la institución está presente en todos los países del mundo.
Sus socios, reunidos en clubes, contribuyen con la comunidad a través de diferentes planes, programas y acciones, buscando dar respuestas efectivas a las necesidades y requerimientos concretos y específicos de las comunidades a las que pertenecen.
A nivel mundial, Rotary Internacional lleva adelante una iniciativa de tremenda importancia, como lo es el programa "PolioPlus", liderando desde hace más de 20 años los esfuerzos privados a nivel mundial para erradicar la enfermedad del planeta.
En Uruguay, y hasta antes de serlo, se verifica la actuación de grupos y asociaciones de variado tipo. Gracias a su empeño, y suplantando en muchas ocasiones al Estado, se encargaron de la salud, de la alimentación, de la vivienda y la enseñanza de los uruguayos. En ocasiones su acción precedió a la de un Estado en formación o imbuido de una concepción que proscribía su actuar en el campo social. En otras lo complementó y de alguna forma lo desafió. Eso es quizás lo que hizo el Dr. Alberto Gallinal: demostrarle al Estado qué necesidades existían y cuáles podían ser las vías de solución.
Creemos que más allá de que anualmente el Voluntariado y el Voluntariado Juvenil sean recordados, es conveniente e importante insistir en la importancia que tiene para la sociedad que tantos hombres y mujeres de toda edad, raza y condición social entreguen parte de su tiempo y de sus recursos en el servicio a los demás.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.