No hay caso

Es importante evitar que la persistencia de una situación injusta nos acostumbre a lo inaceptable. Por ese motivo debemos insistir sobre la ilegalidad del bloqueo del acceso al puente binacional que une Puerto Unzué con Fray Bentos y dejar constancia, cada vez que sea necesario, de la irracionalidad y falta de fundamento de las alegaciones con que los ambientalistas de Gualeguaychú pretenden justificar aquella medida.

Tampoco debe olvidarse que el bloqueo se ha mantenido por más de tres años, en violación de la propia Constitución de la Nación Argentina y de tratados con nuestro país, por la tolerancia de algunas autoridades de la hermana República y la pasividad de otras. Ello mientras la causa de la discrepancia sigue su trámite ante la Corte Internacional de Justicia.

El ejemplo más reciente es el caso de los veraneantes que padecieron dermatitis luego de haberse bañado en el río Uruguay, en el balneario Ñandubaysal, próximo a la ciudad de Gualeguaychú. En forma más o menos directa, se sostuvo que la planta de fabricación de celulosa de UPM (ex Botnia) había sido la causa de las reacciones a las aguas. El intendente de Gualeguaychú incluso afirmó que, "para nosotros todo lo que ocurre es por culpa de Botnia".

Ahora, los estudios de las muestras de agua del río realizados por la Secretaría de Ambiente de la Nación argentina comprobaron que no existían grandes variaciones en el estado de las aguas, salvo por "un nivel más elevado de materia fecal". Está claro, entonces, que no existió un nexo entre la planta y la contaminación y que los controles ambientales del Uruguay son confiables, Pero algunos siguen buscando - infructuosamente- la quinta pata al gato.

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