Ingrata presencia

Inconveniente por donde se la mirara resultó la presencia de Néstor Kirchner en Uruguay. Vino acompañando a su esposa, la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, a participar en los actos de asunción de José Mujica. No estuvo en el Palacio Legislativo, pero se lo vio en la plaza Independencia en donde no recibió aplausos de la gente sino justificados gestos de reprobación. Es que sus desplantes hacia nuestro país, su apoyo inicial a los piqueteros de Gualeguaychú y su negativa a buscar una solución acordada con Uruguay en el conflicto por las papeleras, forjaron, de este lado del Plata, una imagen antipática de su persona. Por eso sorprendió a todos que Tabaré Vázquez se estrechara con él en un cálido abrazo al pie de la estatua de Artigas. Fue una actitud infeliz del ex presidente uruguayo.

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