La ira crece en Haití por falta de ayuda

Tragedia. A cuatro días del terremoto, los sobrevivientes sufren la escasez de alimentos, agua y asistencia médica Puerto Príncipe sufre los primeros saqueos mientras llega ayuda internacional

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PUERTO PRÍNCIPE | AP Y AFP

Los contingentes de ayuda extranjera se multiplicaron ayer en las calles de Puerto Príncipe, al tiempo que se propagaba el riesgo de inestabilidad social ante la falta de alimentos y agua para los millones de haitianos que perdieron todo en el sismo.

Unos 30 países participan en las operaciones de ayuda, pero la inseguridad y la falta de coordinación con las autoridades locales dificultan la labor de rescate. A cuatro días del sismo, la frustración causada por el atasco de la ayuda internacional comenzaba a convertirse en desesperación entre la población, que no en recibe comida, agua ni asistencia médica.

Efectivos de ONU que patrullaban la capital dijeron que la gente está cada vez más furiosa porque la ayuda no ha sido entregada más rápidamente, y las fuerzas brasileñas advirtieron a las caravanas de ayuda que añadan personal de seguridad para prevenir saqueos. Por este motivo los socorristas solicitaron más medidas de seguridad.

"Desafortunadamente, crece la furia y la impaciencia de la gente", dijo David Wimhurst, portavoz de la misión de paz de la ONU, comandada por Brasil. "Todos nos damos cuenta que la situación se está volviendo más tensa, pues las personas más necesitadas siguen esperando suministros. Pienso que los ánimos se están caldeando".

Los haitianos percibían la posibilidad de una explosión de anarquía. "Nos preocupa que gente se ponga nerviosa", dijo Jean Reinald mientras despachaba combustibles, e indicó que podría cerrar su negocio si estalla la violencia.

"Necesitamos comida, la gente sufre mucho. Mis vecinos y mis amigos sufren", dijo Sylvain. "No tenemos dinero, no tenemos nada que comer. Necesitamos agua potable".

En Ginebra, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) dijo que uno de sus almacenes en la capital haitiana fue saqueado y más tarde anunció que había recuperado la mayor parte de la ayuda alimentaria tomada. En breve la organización suministrará las 6.000 toneladas de asistencia alimentaria que fueron halladas en un almacén deteriorado cerca del barrio marginal de Cite Soleil.

Desde Europa, Asia y el resto de América, unos 30 países, la ONU y grupos de asistencia privada enviaban aviones llenos de galletas nutritivas, otro tipo de alimentos, toneladas de agua, carpas, ropa de cama y equipo para purificar agua.

EE.UU. anunció que ya puede entregar su primer gran cargamento de comida y agua para las víctimas y los primeros soldados estadounidenses -de unos 10.000 que se desplegarán- comenzaron a llegar al país y tomaron el control del desbordado aeropuerto, donde al principio reinó la confusión cuando una desesperada muchedumbre buscaba denodadamente abandonar el país. "Queremos salir a cualquier precio. Sólo díganlo", dijo el empleado banquero haitiano Jean Mirmont, acompañado de sus dos hijos en medio de un insoportable hedor a heces humanas en la terminal aérea.

A pesar de ello, la situación de la seguridad en el país es "bastante buena", según el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, que citó informes de "saqueos menores" en un país caótico, que ha visto décadas de baños de sangre y violencia. De todos modos, el gobierno brasileño prometió enviar a Haití un cargamento de armas no letales para controlar eventuales disturbios.

En Puerto Príncipe, cada calle tiene su propia fila de cadáveres y multitudes de refugiados que deambulan sin rumbo. Entretanto, empleados del gobierno enterraban miles de cadáveres en fosas comunes. El presidente de Haití, Réne Préval, dijo que en un lapso de 20 horas las cuadrillas gubernamentales habían recuperado 7.000 cuerpos de las calles y morgues para enterrarlos en fosas comunes.

Frente al Hospital General de la capital, se creó un depósito improvisado de cadáveres en el parque de estacionamiento, con cientos de cuerpos donde sobrevivientes angustiados buscaban a sus seres queridos. Los haitianos realizaban esfuerzos frenéticos para salvar a los heridos y buscar sobrevivientes tras el terremoto que el martes devastó el país.

Ya enterraron a 15.000 personas

Más de 50.000 personas murieron y 250.000 resultaron heridas en el devastador terremoto del martes en Haití, según informó el ministro haitiano de Salud Pública, Alex Larsen.

Casi 1,5 millones de personas quedaron sin techo tras el sismo, explicó el jerarca en conferencia.

El primer ministro, Jean-Max Bellerive, informó que los cadáveres de más de 15.000 víctimas del sismo fueron retirados de las calles y sepultados. Reconoció que se trata de un balance "extremadamente parcial".

Los cuerpos en estado de putrefacción serán enterrado en fosas comunes, según acordaron las autoridades ayer.

La sede del gobierno de Haití fue transferida a una comisaría de policía no lejos del aeropuerto internacional, tras el derrumbe de sus principales edificios. Además, todos los centros deportivos de Puerto Príncipe fueron requisados y serían transformados en centros de salud para curar a los heridos.

La Agencia de Estrategia Internacional de Prevención de Catástrofes Naturales estima que el 30% de los edificios de la capital quedaron devastados o sufrieron graves destrozos. Según la ONU, es el 10%.

La cifra

30 Es la cantidad de países que ofrecieron su ayuda a Haití tras el terremoto y que ya han enviado socorristas o insumos.

Testimonios

Inseguridad: "Hay personas con armas y desesperadas"

PUERTO PRÍNCIPE | "El mayor problema es la inseguridad. Ayer querían secuestrar unos camiones nuestros, hoy casi no pudimos trabajar por esa razón en algunos sitios. Hay saqueos y gente armada porque este país es muy pobre y la gente está desesperada", afirmó ayer Delfín Antonio Rodríguez, jefe de operaciones de Defensa Civil dominicana.

Por su parte, la portavoz de la oficina de coordinación de asuntos humanitarios de la ONU dio una explicación a la situación.

"Se puede imaginar a esa gente que no ha comido ni bebido desde hace casi 50 horas y que están en muy mala situación. Si ven un camión abandonado o si ven un supermercado que se derrumbó, se precipitan para conseguir algo de comer", aseguró Elisabeth Byrs.

Saqueos: "La gente usaba mazos y sus manos"

PUERTO PRÍNCIPE | "Varios miles de policías haitianos e internacionales salieron a las calles para limpiar los escombros, dirigir el tráfico y mantener la seguridad. Pero era poco lo que podían hacer frente a los saqueadores que merodeaban las tiendas y las muchedumbres de refugiados desesperados que cargaban con posesiones rescatadas", transmitió Onathan Katz, corresponsal de la AP en Haití.

"En el barrio de Petionville, la gente usaba mazos y sus propias manos para excavar en un centro comercial derrumbado".

Según Katz, los haitianos que aún podían caminar salían por cientos de la capital, muchos con maletas y otras pertenencias. AP

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