GUSTAVO PENADÉS
Las primeras preocupaciones manifestadas por el Presidente electo, son coincidentes con las nuestras y también lo son las vías de solución que apuntara para los principales problemas que aquejan a nuestro país.
Su insistencia en ver a la educación como principal objetivo de la acción de su futuro gobierno es auspiciosa, sobre todo si tenemos en cuenta que piensa encararla atendiendo a mejorar la calidad de la misma y no solamente a los recursos que se destinen a ella. Desde hace mucho insistimos en que no es el mero porcentaje del PBI el que hará que la enseñanza pública recupere los niveles de excelencia que merecen los educandos, sino que se debe apuntar a elevar sus índices en el plano cualitativo.
Si se necesitan más recursos presupuestales, tendrán nuestro apoyo, pero siempre que se asegure que los mismos redundarán en beneficios directos para que los estudiantes superen los magros resultados que hoy se obtienen. Tenemos entonces fundadas esperanzas en que los calificados técnicos que todos los Partidos han designado para sentar las bases en la materia, logren hacerlo adecuada y rápidamente.
También son auspiciosas sus declaraciones y las del futuro Ministro Bonomi, en lo que respecta a atacar de modo contundente la inseguridad ciudadana, dotando al Ministerio del Interior de las partidas presupuestales necesarias para ello. En ese plano, nos place decir que se coincide con varios de nuestros planteos y que, por tanto, el futuro gobierno contará con nuestro apoyo. Condicionado, eso sí, a que no nos quedemos con aumentar el gasto -que es necesario- sino que se asegure la eficiencia indispensable en el combate a la delincuencia.
Igualmente aquí son varias las acciones a emprender y muchas las vías de acuerdo, si nos atenemos a las manifestaciones emanadas de calificados referentes de los distintos agrupamientos políticos. Por eso, éste es otro plano en el que ciframos lógicas expectativas en la labor que desarrollarán quienes han sido designados para establecer los principales fundamentos de las acciones que hay que emprender con la máxima premura. Queremos apuntar la indispensable solución del drama que se vive en nuestras cárceles. No sólo por la violación de los derechos humanos, sino porque, en tanto no tomemos en serio la recuperación plena de quienes han delinquido, la reclusión carcelaria sólo fomentará la reincidencia en el delito.
No han trascendido al mismo nivel que en materia de educación y seguridad, las opiniones del Presidente electo en lo que respecta a los temas de energía y medio ambiente, aunque descontamos que también en ellos encontraremos muchas coincidencias, al margen de lógicas discrepancias. En próximas notas, adelantaremos nuestras opiniones fundamentales sobre ellos.
Y también en futuras columnas, insistiremos en que se incluya a las Relaciones Exteriores entre los asuntos básicos que tenemos que acordar entre los distintos Partidos Políticos, porque es prioritario el establecimiento de políticas de estado en ese plano, para mantener al Uruguay como país serio, responsable y respetado en el concierto internacional.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.