Ya la vimos

En su discurso de clausura del IV Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional de Cuba, el presidente Raúl Castro informó que el gobierno se había visto obligado a "realizar dos ajustes consecutivos en el plan de la economía", debidos a la crisis económica mundial y a los huracanes del año pasado.

Fue necesario, dijo, reducir el gasto, "siguiendo la lógica inobjetable de que no se puede gastar más que lo que se tiene y en este camino queda mucho por hacer".

Pero, el discurso revela que los principales desafíos que enfrenta Cuba no son la consecuencia de hechos de corto plazo sino el resultado de problemas estructurales de largo plazo.

Así, en el caso de la agricultura suburbana Castro habló de liberar "a las fuerzas productivas de restricciones para su desarrollo" y de "solucionar la distribución de modo que los productos lleguen sin demoras a la población".

Todo ello con el fin de que "tras cumplir con las entregas pactadas con el Estado, los productores puedan vender directamente en el mercado los excedentes, bajo las reglas de la oferta y la demanda". Esto después de cincuenta años de revolución.

Sin embargo, el principal objetivo de la política será perfeccionar "el proceso de planificación de la economía nacional".

Es evidente que lo que paraliza la economía cubana son dos de los pilares esenciales de su sistema político: la propiedad estatal de los medios de producción y la planificación centralizada de la economía. De nada servirá intentar mejorar el sistema, cuando es el sistema en sí mismo lo que está mal.

Esta película ya la vimos. Es lo que sucedía en la URSS antes de la perestroika.

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