El secreto de los Stradivari

HUGO GARCÍA ROBLES

Durante siglos se ha especulado sobre el secreto que hace de los instrumentos de cuerda construidos por Antonio Stradivari, joyas de deslumbrante sonido, que alcanzan precios que se miden en millones de dólares o euros. Al margen de la artesanía superior que poseían los famosos violeros de Cremona y del Norte de Italia, se hicieron conjeturas que responsabilizaban la calidad de los instrumentos a las maderas, las colas, a la perfección de su armado y el barniz. El famoso constructor vivió entre 1644 y 1737, es decir que a su muerte contaba con noventa y tres años. Conviene aclarar que Stradivari es el más famoso de una verdadera pléyade que incluye los nombres de Amati, Guarneri y otros, que construyeron no sólo violines, también otros instrumentos de cuerda, como violas, violonchelos y "violas de amor", instrumentos caído en desuso que a diferencia de los citados, no han llegado hasta nuestros días.

Un equipo de quince especialistas, provenientes de laboratorios de Alemania y Francia, bajo la dirección de Jean Phillipe Echard, químico del laboratorio de búsqueda y restauración del Museo de la Música de París, ha dado a publicidad los resultados de sus investigaciones el 4 de diciembre pasado. Una impresión de esos trabajos verá la luz en enero próximo en la Revista Nature.

Stradivari construyó en los setenta años de trabajo 1.100 instrumentos. De esta cifra se han conservado unos 650. Los investigadores centraron su búsqueda en el famoso barniz, del cual se dijeron muchas cosas a lo largo de los siglos. Por ejemplo, que Stradivari empleó un ámbar fósil que las abejas recogían en los brotes de ciertas plantas. Con el concurso del Syncroton Soleil de Esssonne, gigantesco acelerador de electrones, se llegó a develar la fórmula del famoso barniz, que en realidad eran dos, que Stradivari aplicaba en capas superpuestas en sus instrumentos. El análisis reveló simple aceite de resina de pino. El resultado puede parecer descorazonador, aunque de ninguna manera clausura la mitología justificada que rodea a los instrumentos de Stradivari.

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