No hace mucho tiempo, una larga cola de interesados en suscribir préstamos con el Banco Hipotecario ofreció el lamentable espectáculo de que los aspirantes debieron permanecer toda la noche cuidando sus lugares para lograr el objetivo.
La semana pasada se dio la misma situación en la única Escuela Industrial del Cerro, cuando cientos de padres aspiraban inscribir a sus hijos para los próximos cursos. Como se trata de un fenómeno que va a repetirse cuando se abran las inscripciones en los liceos y en muchas escuelas, parece prudente ir previendo una solución por parte de las autoridades de la enseñanza, ya sea otorgando números con anterioridad u otra que pueda ofrecerse. La reforma del Estado hay que comenzar- la desde abajo, eliminando problemas.