LA HABANA | EL PAÍS DE MADRID
El presidente cubano encabezó una importante reunión del Parlamento para discutir el plan económico de 2010, un año que -se admite ya abiertamente- estará marcado por las tensiones económicas extremas y el recorte de los gastos sociales.
La falta de productividad y la ineficiencia de la economía, unida a una gravísima crisis de liquidez por la escasez de divisas, pusieron contra la pared al gobierno de Raúl Castro, que prepara un severo plan de ajuste para evitar una quiebra financiera.
En la clausura de la sesión parlamentaria anual, el líder cubano aseguró que, en medio de la crisis, es más necesario que nunca regresar a los planes quinquenales y al método de la "planificación", que ahora se convierte "en una necesidad vital para excluir los riesgos de la improvisación". Dijo que ya se trabaja en "la proyección 2011-2015". En las actuales condiciones, afirmó, se "privilegiarán" aquellas actividades que generan ingresos y sustituyen importaciones, así como la producción de alimentos.
El presidente cubano también se refirió al diferendo con EE.UU. y acusó al gobierno de Barack Obama de tener un doble juego hacia Cuba.
"A pesar de la enorme campaña propagandística desplegada para confundir al mundo acerca de una aparente disposición de dar un giro en el diferendo bilateral (...), lo cierto es que se mantienen intactos los instrumentos de la política de agresión a Cuba y el gobierno de Estados Unidos no renuncia a destruir la Revolución y generar un cambio de nuestro régimen económico y social".
Según el mandatario cubano, "en las últimas semanas" se han "multiplicado los esfuerzos" de la nueva administración "con ese propósito". Castro dijo que "crece el aliento a la subversión abierta y encubierta contra Cuba", y mencionó la reciente detención en la isla de un estadounidense que repartía computadoras y teléfonos móviles a agrupaciones de la sociedad civil para romper el orden.
Pero no hubo sólo denuncias. Raúl Castro tendió una mano al enemigo al ratificar "la sincera voluntad de Cuba de solucionar definitivamente el diferendo con EE.UU., a partir de un diálogo respetuoso".
NÚMEROS. Antes que hablara Castro, el ministro de Economía, Marino Murillo, documentó la gravedad de la crisis económica al presentar el informe sobre el plan de la economía nacional y los presupuestos para el próximo año.
El crecimiento del PIB en 2009, previsto al inicio del año en un 6%, finalmente fue del 1,4%. El funcionario admitió que uno de los problemas más asfixiantes para la economía es la "marcada desaceleración de los flujos de divisas", que ha llevado al país a incumplir compromisos financieros y a encontrar muchas "dificultades para acceder a fuentes de financiamiento".
Murillo no mencionó directamente la situación de medio centenar de empresarios extranjeros a quienes los bancos cubanos retienen sus depósitos, que algunos cálculos extraoficiales cifran en más de US$ 600 millones.
"Los compromisos financieros existentes determinan que la situación sea muy tensa", admitió el ministro a los diputados. Castro dijo después que "se han reducido en más de un tercio las retenciones de pagos acumuladas desde el exterior" y afirmó que se honrarán los compromisos adquiridos.
El ministro cubano de Economía trazó un panorama de la crisis que es más negro que gris: en relación con 2008, las inversiones disminuyeron 16% este año, mientras que las exportaciones decrecieron un 22% y las importaciones un 37,4%, una cifra descomunal que trae a la memoria de los cubanos los recuerdos de cuando vivieron muy de cerca la escasez y la pobreza.
Otros datos de la economía cubana señalan que la industria decreció un 2% y la productividad del trabajo, ya de por sí escasa, cayó un 1,1%.
La situación de Cuba se agravó este año por varios factores. En primer lugar, figuran la crisis financiera internacional, el embargo estadounidense y las secuelas de los huracanes, que provocaron pérdidas por 10.000 millones de dólares. Luego, el descenso de los precios del níquel -principal producto cubano de exportación- y de los ingresos por concepto de turismo y de servicios ofrecidos a Venezuela.
"Y se prevé que las condiciones externas continuarán siendo muy difíciles en 2010", dijo Murillo el domingo.
Las medidas del gobierno para hacer frente a la situación se basan en un severo plan de ajuste, que incluye un control exhaustivo de los gastos, "concentrar las inversiones en aquellas áreas que aportan divisas en el corto plazo y sustituyan importaciones", disminuir los inventarios y "dar prioridad" a las producciones que generan exportaciones, y finalmente "reducir los gastos sociales" hasta niveles compatibles con las posibilidades de la economía.
En un país como Cuba, decir que es imprescindible "reducir los gastos sociales" tiene una lectura clara. No se han especificado medidas concretas, pero se especula con la posibilidad del próximo anuncio de un paquete de restricciones que hará más difícil la vida de los cubanos.
Murillo afirmó que el problema de la baja productividad se debía esencialmente al "subempleo y las plantillas infladas" y que el gobierno deberá tomar medidas.
En referencia a las exigencias de más velocidad en los cambios económicos, Castro dijo que la isla va a actualizar su modelo pero sin "improvisación ni apresuramientos".
La cifra
1,4% Es el crecimiento del PIB de Cuba en 2009. A principio de año las autoridades económicas calculaban que llegaría al 6%.
Menos y peores viviendas
La Habana | Con 11 millones de habitantes, Cuba tiene algo más de 3,5 millones de viviendas, la mitad de ellas en estado regular o malo.
Según algunas fuentes, el déficit real de casas en la isla se acerca al millón, debido principalmente a los daños provocados por los huracanes del año pasado.
Pero a pesar de las carencias, los objetivos gubernamentales de construcción se reducen cada año, tanto en los planes como en los hechos.
Dada la gravedad de la situación inmobiliaria, las autoridades cubanas anunciaron en 2005 un programa que pretendía edificar 100.000 viviendas por año. Pero la iniciativa fracasó y un año después el gobierno redujo la meta a 70.000 hogares por año. Tampoco se logró: 2007 terminó con 52.000 casas, de las cuales sólo 40% fueron edificadas por trabajadores del sector estatal. Las restantes viviendas fueron construidas por las familias que las ocuparon.
El plan estatal de construcción de viviendas se rebajó luego a 50.000 casas en 2008, pero tampoco se pudo cumplir con los objetivos.
En vísperas de la clausura anual de las sesiones parlamentarias, el vicepresidente del Instituto Nacional de la Vivienda, Víctor Ramírez, presentó ante Diputados un informe que incluyó otro dato revelador: en 2009 se entregaron 29.000 viviendas. Lo planificado era entregar 42.000 hogares, pero en abril la meta se redujo a 32.000 y el resultado fue un poco inferior.
La crisis en el sector inmobiliario se acrecentó por los efectos de los tres huracanes que arrasaron con la isla en 2008 y provocaron derrumbes y daños en unas 600.000 viviendas, cerca del 15% del total de casas de la isla. Un año después de los accidentes, faltan por reparar 250.000 casas. El País De Madrid