Parque y museo al costado de la vía

Peñarol Se inauguró ayer la remozada plaza junto a la terminal de trenes En el paseo recuperado hay varios espacios verdes, juegos para niños y una muestra sobre la historia ferroviaria

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ANDRÉS LÓPEZ REILLY

Ayer las autoridades hicieron el corte de cinta de la nueva plaza y estación ferroviaria de Peñarol. Un espacio prolijamente recuperado, que respeta su historia sin renegar de su presente como espacio de esparcimiento para la familia.

El jefe de la estación hacía sonar la campana. Nadie podía no escucharla. El guarda soplaba el silbato y agitaba al aire un paño verde, dándole el "ok" al maquinista. Silbaba entonces el pito de la locomotora y comenzaba el lento arranque- arrastre.

Estas imágenes -y sonidos- no sólo están en las películas. También perduran en la memoria de miles de uruguayos que hoy peinan canas, y no tanto. Pero para los habitantes del barrio Peñarol, eran algo cotidiano, parte de su esencia. Al igual que el trabajo en el ferrocarril, que forjó a varias generaciones en la zona.

Hoy, la recuperación de la plaza donde se encuentra la estación de trenes pretende integrar todas aquellas imágenes y sensaciones. Es que dentro del edificio, declarado Patrimonio Histórico Nacional, funciona ahora un pequeño pero completo museo ferroviario, en el que incluso se reproducen los sonidos del andén.

"Para nosotros es un alto honor trabajar en este museo. Con mi señora recuperamos estos equipos telegráficos y ahora podemos mostrar cómo funcionaban. La gente del barrio valora todo esto", señala a El País José Luis Hernández, quien trabajó como telegrafista de la estación hasta el año 1987 y es el actual curador del museo.

La casa atesora afiches promocionales de las décadas de 1940 y 1950, imágenes de desaparecido Taller Peñarol, del funcionamiento del ferrocarril, uniformes y elementos que utilizaban los guardas de trenes de principios del siglo XX, faroles de época e ingeniosos aparatos de control ferroviario en desuso desde hace varias décadas.

Pero el museo es sólo un elemento más en un conjunto recuperado por la Intendencia de Montevideo, que hoy permite que los vecinos puedan disfrutar de un ameno espacio multipropósito, a la vera de la vía.

Ayer, la plaza de la Estación Peñarol, delimitada por las calles Shakespeare, Aparicio Saravia y Coronel Raíz, se vistió de fiesta y tuvo su inauguración oficial con presencia de autoridades departamentales y nacionales.

histórico. Desde la estación de trenes de Peñarol partieron las tropas de Batlle que derrotaron a las saravistas a comienzos del siglo XX.

El barrio vio nacer el primer club de fútbol en salir campeón uruguayo, el Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC) -vinculado a la compañía inglesa de ferrocarriles- y tiene el segundo teatro más antiguo que sobrevive en Montevideo después del Solís y el tercero más longevo del Uruguay, luego del Larrañaga en Salto.

El teatro El Artesano (Aparicio Saravia y Monterroso) supo albergar también uno de los primeros cines de la ciudad, en su momento, un ejemplo de la "modernidad". Próximamente, esta sala -con capacidad para 450 personas- será recuperada por la Intendencia con la cooperación del Ayuntamiento de Gijón (España).

Peñarol atesora casi el 10% de los edificios patrimoniales de Montevideo: unos 32.000 metros cuadrados construidos. Pero como muchos otros, el barrio cayó en el olvido: igual que la actividad ferroviaria que le dio fama en todo el país e incluso por fuera de fronteras.

Hoy, vecinos, trabajadores de la estación e Intendencia se sienten orgullosos por la intervención realizada en este lugar.

"La idea primaria era mantener y enriquecer los espacios que ya tenía la plaza en su vegetación y sus `fugas` -es un lugar muy angosto y largo-. También, reforzar ese recorrido creando diferentes espacios que a la vez tienen que ver con lo que es la imagen de un ferrocarril: una sucesión de cosas", declaró a El País el arquitecto responsable del proyecto, Alejandro Berro. El profesional ya trabajó en la recuperación del Solís -donde tiene su oficina- y actualmente lo hace en la remodelación de la Sala Verdi.

La remozada plaza de Peñarol dispone de amplios bancos y espacios verdes, y de una pequeña pista de skate y bicicleta. En varios lugares hay inscripciones en el suelo que recuerdan la historia del barrio y los respaldos de los bancos se hicieron con viejos durmientes .

Pero no tiene baños públicos, ni ha logrado concretar su mantenimiento y vigilancia.

La inversión para recuperar el conjunto declarado Patrimonio Histórico (la estación, su vieja fuente de agua, la torre de señales y el entorno), rondó los $ 9.000.000.

Las cifras

10 % De los inmuebles considerados Patrimonio Histórico están en Peñarol: un total de 34.000 metros cuadrados construidos.

$ 9: Es lo que costó la recuperación de todo el espacio considerado Patrimonio Histórico: la terminal, la fuente y su entorno.

Un paseo para toda la familia

El andén en el que estacionaba "La Combinación", un tren local que unía Peñarol con Sayago -con 47 frecuencias diarias- es ahora el centro de un apacible paseo público.

Allí se construyó un deck de lapacho, 42 metros de largo y 8 metros de ancho, que rememora la vieja vía. Otros vestigios del pasado fueron utilizados para la remodelación, como los durmientes que se colocaron en los respaldos de los nuevos bancos de cemento.

En general, todo el espacio era un gran baldío. Y los baños públicos -hoy clausurados-, un refugio de indigentes.

En el museo ferroviario pueden verse dos telégrafos, un "comunicador de vía libre", sellos fechadores, colecciones de boletos, mobiliario de época y una central telefónica, entre otros elementos. Próximamente, el museo ofrecerá visitas guiadas.

El área cuenta con arbolado y jardines. Y con un amplio espacio con juegos para niños, junto a la pista de skate y bicicleta que ya luce los tradicionales graffitis de estos escenarios al aire libre. En la plaza y la calle Shakespeare fueron instalados 35 focos de alumbrado.

El emprendimiento se realizó con la aprobación de la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación, ya que tanto la estación de trenes como el resto del predio, son Monumento Histórico Nacional.

La visión de un piamontés

La palabra "Peñarol" deriva del nombre de la ciudad de Pinerolo, ubicada en la región del Piamonte, Italia. La historia de este barrio tan tradicional de Montevideo se entrelaza, irremediablemente, con la de Juan Bautista Crosa, quien nació alrededor de 1730 en Pinerolo y tomó como sobrenombre la denominación de su ciudad natal cuando emigró hacia estas tierras. Bautista Crosa fue uno de los primeros pobladores que se asentó al noroeste de las nacientes del arroyo Miguelete-un gran páramo por entonces-, lugar donde instaló una pulpería hacia 1776, que explotó hasta 1790, cuando falleció.

Fue sepultado en ese lugar, en lo que hoy es Peñarol Viejo, en Coronel Raíz y Durán.

El sobrenombre de Juan Bautista Crosa, asociado a su pulpería, en el pasado una institución de encuentro y referencia para vecinos y viajeros -de a pie, caballo, carreta y diligencia-, hizo que el habla popular bautizase a esta porción del mundo como Peñarol.

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