Al cierre del acto final de primaria del Colegio Pío se tiraron fuegos artificiales, como es costumbre. Pero ésta vez algo falló y dos cohetes, que tendrían que salir para arriba salieron hacia el público. Una niña terminó con quemaduras de primer grado y una señora con heridas en la cabeza.
Fuentes de la institución comentaron a El País que los fuegos artificiales se usaron de acuerdo con las indicaciones del producto y que se colocaron sobre una base firme.
"Tenemos el convencimiento de que hubo una falla en su construcción", dijeron.
Todos los años, durante las fiestas se repiten las consultas a emergencias móviles por lesiones causadas por pirotecnia. Algunas de ellas son graves y otras dejan secuelas.
Las manos, los ojos y la cara son las zonas del cuerpo más afectadas. Lo más frecuente es que ocasionen quemaduras, pero también pueden ser contusiones o laceraciones y hasta amputación de dedos.
Una de las lesiones más graves son las heridas oculares, porque puede perderse la visión e incluso puede ser necesario la enucleación del ojo.
Los niños son los más afectados. El médico Eduardo Casanova, dijo a El País, que en su mayoría los accidentes se producen por una mala vigilancia de los adultos. Las lesiones de los niños menores de cinco años son causadas, por lo general, por varitas de chispas.
Los mayores problemas ocurren cuando se hacen petardos en forma casera. "Se puede ocasionar explosiones peligrosas y causar lesiones serias. Además del riesgo de incendio por el uso de fuegos artificiales, que causa la pérdida de efectos materiales e implica un riesgo para las personas", agregó.
En tanto, el presidente de la Cámara de Emergencias Móviles, Jorge Vidal, aseguró que las consultas por quemaduras con fuegos artificiales han bajado en los últimos años después de la campaña de prevención que hizo Bomberos y la Intendencia Municipal de Montevideo.
"No tenemos cifras pero el último año se registraron más consultas por ingesta de alcohol o alimentos y accidentes de tránsito", afirmó.
Vidal dijo que desde el punto de vista sanitario no es un problema significativo pero que si existiera prudencia prácticamente no existiría.