PABLO ANTÚNEZ
Dos eventos de soja transgénica autorizados y usados sólo en Estados Unidos serán plantados en campos de Uruguay con destino a semilleros para exportar la producción en régimen de contra-estación hacia América del Norte.
La experiencia abarcará unas 2.000 hectáreas de semilleros e incluye a dos eventos transgénicos de sojas resistentes a más de un herbicida.
Actualmente, ambas variedades sólo están siendo utilizadas en la agricultura estadounidense y las empresas semilleristas uruguayas ya firmaron el contrato para su multiplicación y posterior exportación de toda la producción de la oleaginosa hacia ese mercado. Toda la operativa será supervisada por el Instituto Nacional de Semillas (INASE).
"Uruguay tiene enormes ventajas para poner en marcha este tipo de emprendimiento con otras variedades. En lugar de estar vendiendo granos, se estará vendiendo un producto con enorme valor agregado", sostuvo a El País el gerente de la Cámara Uruguaya de Semillas (CUS), Daniel Bayce.
ESTUDIOS. Mientras no se siembra, la Comisión de Evaluación de Riesgos ya comenzó los estudios de cuatro eventos de maíces transgénicos que habían sido presentados para evaluación. Se trata de un maíz resistente a herbicidas e insectos, otro resistente a herbicida y que pertenece a la empresa Monsanto, otros resistentes a un mayor rango de insectos.
Más allá de comenzar estos estudios, según confirmó Bayce a El País, hay otros dos maíces triples (uno de Singenta y otro de Monsanto) presentados a evaluación, pero que todavía no fueron autorizados.
Según supo El País, una de las forrajeras tiene características de resistencia a dos herbicidas e insectos y la otra, es resistente a dos características de insectos y un herbicida.
El interés de las empresas semilleristas uruguayas en avanzar en el uso de maíces genéticamente modificados radica en que este cultivo progresó técnicamente muy rápido.
"En 20 años, Uruguay pasó de una media nacional de 900 kilos a una media nacional de 4.500 kilos por hectárea, sin el uso de maíces transgénicos. El potencial genético del maíz es brutal, es un cultivo de enorme auge en los Estados Unidos y es uno de los de mayor uso", explicó Bayce.
Mientras tanto, en el mundo van surgiendo nuevos eventos de soja genéticamente modificados con mayor potencial y adaptados a la agricultura moderna, pero que todavía no están autorizados en el Río de la Plata, debido a que las empresas no tienen las garantías legales de cobro de las patentes (Royalties). En Argentina ya se registraron problemas con estas patentes y ese hecho está limitando la expansión de las variedades.
CRECIMIENTO. En el mundo, en el 2005 se plantaban 400 millones de hectáreas de cultivos transgénicos, pero en los tres años siguientes la adopción de esta tecnología creció hasta alcanzar los 800 millones de hectáreas, según la consultora International Service For The Acquisition of Agri-Biotech Applications (ISSA).
Los ocho países que cultivaron más de un millón de hectáreas de transgénicos fueron Estados Unidos (62,5 millones), Argentina (21 millones), Brasil (15,8 millones), India (7,6 millones), Canadá (7,6 millones), China (3,8 millones), Paraguay (2,7 millones) y Sudáfrica (2,8 millones).
Uruguay siguió posicionándose como el sexto productor mundial de sojas genéticamente modificadas, aunque sólo se planten dos eventos de esta oleaginosa, mientras que en otros países se supera ampliamente ese número.
Bayce: "En lugar de vender granos se comercializará algo con valor agregado".
Área: En el mundo hay hay 800 millones de hectáreas plantadas de cultivos transgénicos.