LUCÍA BALDOMIR
El cargo de corredor de Bolsa se ha vuelto poco popular. En lo que va del año se subastaron más del doble de sillas que años anteriores y la venta no fue fácil. Suba de aportes e incertidumbre ante nueva legislación hacen que demanda escasee.
La silla de Marcelo Schupp se lanzó a la venta el 29 de julio con un precio base de US$ 114.900. Pero no hubo interesados. Se volvió a poner a la venta el 12 de agosto con una base de US$ 109.000, pero la situación se repitió. Lo mismo ocurrió el 23 de septiembre, el 7 de octubre, el 11 de noviembre y el 25 de noviembre pese a que el precio fue disminuyendo de US$ 100.000 a US$ 90.000.
El próximo 9 de diciembre se volverá a ofertar, esta vez a US$ 80.0000. Aún así no está claro si se logrará vender.
El precio de la silla es casi la mitad del valor que se le asignaba al derecho a ser corredor cuando se inició el año.
La primer renuncia que recibió la Bolsa fue la de Durán Hnos S.A. que vendió su asiento a US$ 120.500 tras no encontrar ofertas cuando la base fue de US$ 141.000 y luego de bajar a US$ 133.950.
Lo cierto es que el mercado de valores poco desarrollado no es un aliciente para hacer la inversión para desempeñarse como corredor y según el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo, Ángel Urraburu, hay otros aspectos que desestimulan el negocio hoy.
Desde comienzos de año la Bolsa de Valores de Montevideo elevó la cuota social que deben abonar los corredores de $ 5.000 a $ 15.000 por mes y, además, cambió los aportes pagos por cada operador que se registra en función de las operaciones que realiza elevándolos. Esto generó que varios se decidieran a renunciar.
La Bolsa dio un beneficio para los seis primeros corredores que vendieron sus lugares pagando la diferencia entre lo que reciban por la venta y US$ 120.000. A partir de ello se ofertaron las sillas de Durán Hnos, Gabriel O. Borrás (la única que se vendió de primera), Carlos Comas, Eduardo Rodríguez y ahora la de Marcelo Schupp.
Pero Urraburu dijo que además "en carpeta hay otros tres" cargos para vender. Uno de ellos (y el último) entra dentro del mismo beneficio que otorgó la Bolsa por la suba de aportes. Pero los otros dos dijo que están relacionados a las modificaciones que prevé instrumentar el Banco Central para regular la actividad a partir de lo que dispuso la nueva Carta Orgánica de la autoridad monetaria.
De hecho, Urraburu sostuvo que esta normativa "puede desencadenar una ola de renuncias de corredores" que van a ver difícil el deshacerse de sus sillas porque "al mismo tiempo los posibles interesados prefieren esperar a que esté la reglamentación para ver si se solucionan o no los problemas que percibimos".
El proyecto de normativa prevé la constitución y mantenimiento de una garantía a favor del Banco Central (BCU) por un monto no inferior a 2 millones de Unidades Indexadas (aproximadamente $ 3,9 millones) que no cobrará intereses. Además se deberá mantener un depósito a la vista en el BCU, por el equivalente a 50.000 Unidades Indexadas (unos $ 99.990).
Pero los corredores "creen que el propio título (valor US$ 90.000) debería accionar como garantía. De lo contrario, quien desea un título de nuevo corredor, no sólo debería desembolsar fondos para comprar el título sino además mantener una garantía en el banco", comentó a El País el operador de Bolsa, Andrés Escardó.
Además el proyecto de reglamentación de la Carta Orgánica también establece como obligatoria la capacitación de los corredores de Bolsa, el registro de clientes y operaciones, además de un mayor flujo de información hacia los inversores para mejorar la transparencia de las operaciones.
Según Escardó, en definitiva, el BCU "quiere que el número de corredores se reduzca, lo que llevará a que los más grandes absorberán a los más chicos o que los más chicos se asocien y junten sus carteras".
El presidente de la Bolsa de Valores, Urraburu, dijo que estos aspectos ya han hecho que "varios corredores anunciaran al Consejo Directivo que van a presentar la renuncia inmediatamente que se apruebe la normativa".
Mientras se espera que esto ocurra o no, Urraburu está convencido de que los cambios que se prevén incluyen "varios aspectos muy negativos que han generado el interés de vender porque los corredores ven con preocupación la evolución del negocio".
Lo cierto es que en 2008 se vendió solo una silla por US$ 101.000 y en 2007 fueron dos por US$ 70.100 y US$ 80.500, lo que representa menos de la mitad de lo ya ofertado en lo que va de 2009 y refleja la regresión en materia de precios a la que se llegó por falta de interés en ocupar la silla que ostenta un corredor de Bolsa.
Operaciones van en aumento
En octubre en el mercado de valores tanto a través de la Bolsa de Valores de Montevideo como de la Electrónica de Valores y fuera de éstas, se transaron US$ 2.300 millones de los cuales el 92% fue a través del mercado primario.
Esto representa US$ 571 millones adicionales respecto a los que se habían operado en septiembre.
De acuerdo a los últimos datos del Banco Central, sólo en el mercado primario se transaron en octubre US$ 2.128,07 millones exclusivamente a través de la Bolsa Electrónica de Valores, esto representa US$ 117 millones menos que el mes anterior.
El grueso correspondió a certificados de depósitos del Banco Central.
En tanto en el mercado secundario se operaron US$ 172 millones en un 56% a través de la Bolsa Electrónica de Valores. Esto representó a su vez US$ 54,9 millones menos que en septiembre.
Emisiones internacionales, letras de tesorería, Notas del Banco Central y Bonos del Tesoro concentraron en ambas Bolsas casi toda la operativa del mercado secundario.