Un informe de la consultora CPA Ferrere -al que accedió El País- sostiene que "en comparación con anteriores escenarios de crisis internacionales, la deuda pública prácticamente no se vio afectada en sus niveles".
Ello "respondió principalmente a que, previo a la crisis, las autoridades definieron una estrategia de precaución adelantando necesidades de financiamiento", se explicó.
No obstante, para CPA "pese a que las emisiones recientes han permitido cubrir las necesidades de financiamiento en el corto plazo, el 2011 presenta elevados vencimientos de amortizaciones por lo cual se deberá buscar financiamiento en un contexto donde los países desarrollados muestran ser una importante competencia en la demanda por fondos".
Aunque se consolide ese contexto desfavorable, "donde el aumento de la demanda global por fondos implique un aumento en la tasa de interés que deba pagar Uruguay para proveerse de éstos, la deuda neta como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) retomaría una trayectoria descendente".
Agrega que "esta trayectoria se ve impulsada en 2010 por el importante crecimiento esperado del PIB en dólares, favorecido por la fuerte apreciación promedio de la moneda nacional respecto a 2009 (7,9%)".
Según la consultora, "la trayectoria a la baja del ratio deuda/PIB se prolongaría durante 2011 y 2012 si la economía es capaz de mantener un nivel de crecimiento económico en torno al 3%, y se realiza un moderado esfuerzo fiscal, (manteniendo el superávit primario en 1,5% del PIB)".
Otros analistas, sostienen que el gobierno debería recomponer aún más el superávit primario (antes del pago de intereses de deuda) a por lo menos 3% del PIB. En los 12 meses cerrados a octubre era de sólo 0,3% del PIB.
"La estrategia preventiva antes mencionada, ha contribuido a tener una situación holgada en cuanto al financiamiento de los gastos para el presente 2009 e inclusive para 2010", aseguró CPA Ferrere en el informe.
Según el mismo, "para 2009 las necesidades no sólo están cubiertas sino que las emisiones generaron un excedente de US$ 501 millones, que probablemente se dediquen a incrementar el stock de reservas. Para 2010 faltaría financiar unos US$ 351 millones, los cuales, aún en un caso extremo donde se cierre el crédito internacional, contarían con financiamiento a costa de las reservas acumuladas durante 2009".
La consultora entiende que en el corto plazo la situación de financiamiento no presenta mayores riesgos".
Sin embargo, señala que "el panorama se modifica para 2011 donde existen altos montos de vencimientos de amortizaciones (cercanos a los US$ 1.000 millones) que todavía no cuentan con financiamiento".
Es por eso que en el reporte se sostiene que "ello exige que el sector público deba realizar nuevas emisiones durante 2010, donde el contexto podría no ser favorable dado que existen algunos factores provenientes del escenario internacional que generan incertidumbre respecto a las condiciones de colocación de nueva deuda en el mediano plazo".