FABIÁN TISCORNIA
Uruguay y otros 21 países en desarrollo recortarán 20% sus aranceles en el 70% de los productos que comercian entre sí. Fuentes oficiales dijeron a El País que el acuerdo es un "gesto político" y "no tiene ningún significado comercial".
Los funcionarios indicaron que el acuerdo "es un gesto más bien político en el sentido de intentar políticamente poner presión sobre EE.UU. para mostrar que hay un grupo de países en desarrollo que está en condiciones de tomar decisiones en la Ronda de Doha".
Apuntaron que de los 22 países que lo firmaron, los cuatro del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) ya tienen una desgravación arancelaria entre sí. A eso se suman otros países que tienen acuerdos con el Mercosur (como Chile y México) en lo que esto no cambia nada.
Además, dijeron, "un 20% de reducción, es prácticamente 0" y que "en el 30% restante de productos (que quedaron fuera del acuerdo) es donde se genera comercio".
Según el compromiso alcanzado ayer al margen de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), los 22 países en cuestión recortarán al menos en un 20% sus aranceles para un mínimo del 70% de los productos que comercian entre sí, en el marco del Sistema Global de Preferencias Comerciales entre Países en Desarrollo (SGPC).
Los firmantes fueron Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, México, Uruguay, Cuba, Egipto, India, Corea del Sur, Corea del Norte, Argelia, Irán, Marruecos, Tailandia, Sri Lanka, Vietnam, Zimbabwe, Malasia, Indonesia, Nigeria y Pakistán, según consignó la agencia AFP.
Las fuentes afirmaron que el SGPC de los `70 en adelante nunca generó comercio y no parecería que lo fuera a generar ahora".
El presidente del grupo, el canciller argentino Jorge Taiana dijo que "esto muestra que el problema en las negociaciones de liberalización del comercio no son los países en desarrollo. Podemos alcanzar acuerdo, podemos trabajar juntos. El problema no está de nuestro lado", reafirmando lo señalado por los funcionarios uruguayos.
"Este es un paso muy importante en la cooperación Sur-Sur", agregó.
El canciller brasileño, Celso Amorim, señaló que el comercio Sur-Sur "es una buena respuesta, aunque no la única, para salir de la crisis", y no quiso comparar el acuerdo alcanzado entre "países al mismo nivel" de desarrollo con las negociaciones de Doha, que involucran también a las naciones más ricas.
Para el ministro indio de Comercio, Anand Sharma, el acuerdo "demuestra el compromiso de los países del Sur" con el comercio multilateral.
Tras varias reuniones a principios de los años 80, 43 países en desarrollo adoptaron en 1988 en Belgrado el acuerdo definitivo del SGPC, que entró en vigencia al año siguiente.
En junio de 2004, en San Pablo, los ministros de 22 países lanzaron la tercera ronda de negociaciones, actualmente en desarrollo, y a la cual "se pueden sumar" otras naciones, como explicó Taiana.
Lamy y el cambio
"¿Quién hubiese creído que un buen número de países reticentes en el momento de la Ronda de Doha en 2001 estarían hoy en día impacientes por concluirla?", afirmó el director general de la OMC, Pascal Lamy, en su sitio de internet. "Escuchar a los países en desarrollo preconizar la conclusión de un acuerdo es una bocanada de aire fresco, revigorizante co-mo una mañana en Ginebra", agregó.