La buena chica posa de mala

| Disco. Tras vivir un episodio de violencia doméstica edita "Rated R"

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TH.E NEW YORK TIMES

MELENA RYZIK

"¡Barf!" Rihanna ladra cuando ve unos zapatos de satín violetas marca Brian Atwood. "Normalmente digo `enfermo` o `quiero vomitar sobre ellos`, pero ¡barf! es lo peor" (queriendo decir, en realidad, lo mejor. "Barf es un diez sobre diez".

En un ensayo cercano al aeropuerto de Burbank, Rihanna, la estrella de R & B, estaba eligiendo sus vestidos más ridículos para sus siguientes semanas de apariciones. "Toda esta línea es barf", dice, apuntando a un grupo de vestidos y trajes agresivos y preparados por sus estilistas. Fue el día después de los American Music Awards, en los que realizó un medley de dos canciones de su nuevo disco, Rated R, lanzado en estos días por el sello Def Jam. Y el equipo de Rihanna -un entorno de treinta personas entre peluqueros, maquilladores, bailarines, músicos, managers, diseñadores de producción, personal triner, doctor, asistente, videógrafo y un paciente amigo para toda la vida- la esperan preparados.

Mientras Rihanna pasea girando aún dentro de su vestido -claramente una actividad favorita- hay un par de cartuchos transformados en micrófonos cerca de ella. El look que quieren darle a sus performances es de "sexy-fuerte": la diva con la que no te querés meter. Su eslogan es "soy una chica verdaderamente loca", según su versión para las radios.

RESPUESTA. Al final de su set, ella levantó sus brazos en actitud de guerrera furiosa y sacó su lengua, señal de que el centro de todo este fenómeno de producción y actividades tiene apenas 21 años. Rated R es su disco número 4, y en algunos puntos el más riesgoso, un paso más en la evolución de un personaje que es, según el título de su anterior disco multiplatínico, Good girl gone bad, una buena chica que se volvió mala. Es, además, su disco más personal, según dice ella misma. Una respuesta a su ruptura con el cantante Chris Brown, que la golpeó en su coche luego de una fiesta previa a la entrega de los premios Grammy.

Brown resultó culpable y recibió una sentencia de 5 años en libertad condicional, 6 meses de trabajos comunitarios y 1 año de consultorías sobre violencia doméstica.

Horrorizada por la atención que concitó la golpiza, en particular por una dramática foto que mostraba su cara magullada y lastimada, Rihanna se retiró por meses, apareciendo sólo hace poco para hablar del abuso en el marco de una serie de salidas promocionales. Pero sin querer ser una figura de supervivencia a la violencia doméstica, insiste en que la experiencia la ayudó a realizar "el álbum de su vida", convertir el mal en algo bueno.

"Así de dramático y terrorífico como fue", dijo, "y a veces deseo que no hubiera sucedido, mi vida cambió de la forma más impresionante luego de eso. Si no hubiera pasado por eso, te juro, ahora estarías entrevistando a una persona diferente".

Es un momento extraño para ser Robin Rihanna Fenty (sus amigos la siguen llamando Robyn). Good girl gone bad marcó varios "hits", incluidos el dance pop Don`t stop the music y la perdurable Umbrella, ganadora de un Grammy. Su gusto por cambiar de look todo el tiempo la convirtió en favorita del mundo de la moda. Incluso tiene su propio corte de pelo, corto con detalles punky y de skater. A los 20, llegó al nivel de éxito que había soñado cuando era pequeña y vivía en St. Michael, Barbados, donde comenzó a hacer performances en su living a los 6 años. De allí se fue a los 16, para comenzar una carrera como artista y grabar discos en Estados Unidos. Encontró una audiencia rápidamente con el éxito Pon de Replay en su debut de 2005, con Music of the Sun, pero apenas se pudo parar como una vocalista de club de peso ligero.

PERSONAL. Jon Pareles escribió sobre Rated R en el New York Times, "Es un disco firme e inhóspito, valiente y con habilidad. Hace lo que se espera de las divas: transformar problemas personales en música. Y con eso, Rihanna nunca deja que sus penas abrumen su creación musical o su determinación tras ella".

L.A. Reid, presidente de Def Jam Records y productor ejecutivo del disco, sostiene que Rihanna siempre ha tenido confianza en su propio punto de vista. "No está viendo lo que piensa la sala ni quiere generar consensos. La gente que trabaja con Rihanna ejecuta lo que ella dice".

Pero cuando Rihanna entró al estudio apenas dos meses después de su pelea con Brown, no estaba preparada para volverlo tan personal. "Era exactamente aquello de lo que me quería mantener alejada", recuerda. "Cuando estaba por comenzar el disco, lo primero que pensé fue: no quiero canciones tristes. No quiero canciones sobre amor. Rechacé unas ocho baladas. No quiero hacer eso, eso es lo que se espera".

Al mismo tiempo, Rihanna no hablaba, pública o privadamente, sobre el ataque. "Todo el mundo quería que viera a un terapeuta y simplemente hablara de eso, pero lo rechacé. En Barbados no hacemos eso. Lo reservamos para nuestra familia, lo resolvemos y seguimos. Puse mi mejor cara de circunstancia y seguí con mi vida. Pero en el fondo tenía mucha cosa que superar, y eso vino en la música".

Ayudó a escribir nueve de las trece canciones del disco. Luego de ver a un terapeuta, reflexionó, "puedo hablar de estas cosas en una forma confortable, muy calma, y la ansiedad ya no está más allí".

Reid, que conoce a Rihanna desde los 16, comenta: "Lo que yo esperaba de ella era una reflexión dentro del disco. En vez de ser una simple chica pop que canta canciones, ser una artista, tomar un punto de vista determinado y expresarlo desde allí".

Jill Strada, director musical de la FM WQHT en Nueva York, sostiene que hay un factor curioso en el disco. "Es una reinvención de ella". "Es en quien se va a convertir. Es más que una mujer en este disco. Un poco más dura y más sexy y más al límite".

Rihanna sorprendente. Cuando se le pregunta con qué artista querría colaborar ella responde Depeche Mode. Tiene créditos como directora de arte del disco y se pasa estudiando fotografía de moda como inspiración visual.

Puede hablar de forma dura, pero en persona es delicada, con rápidas expresiones de cariño y apretones de hombros. Se muestra abierta, contando historias ruborizantes sobre momentos en que fue reconocida cuando asistía a sesiones de depilación con cera (muy mal momento para pedirle un autógrafo).

No quiere que le guionen la carrera. "A mí me gusta ir por las cosas en el momento en que aparecen", dice con su acento de Barbados. "Eso es lo que hacen las estrellas de rock".

Cuando la pinta no es lo de menos

"Al principio me controlaban hasta el color de mi lápiz labial. ¿Tengo que peinarme como cualquier cantante pop rubia? No, no voy a entrar en esa", comenta ahora Rihanna.

Gradualmente fue pasando a un tono menos adolescente, más oscuro y menos convencional. Esa estética se ve acabada y en su totalidad en Rated R, que tiene beats más musculares, letras ominosas y un sonido de bajo pesado que Rihanna ha definido como "mucho más mugriento".

Es para ese perfil que ha procurado un vestuario muy singular, ya sea para el momento de los shows como en los de pasar por una alfombra roja.

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