LUCÍA BALDOMIR
Pocos meses después de asumir, el próximo gobierno deberá enfrentar vencimientos de deuda por unos U$S 1.000 millones en 2011. Si bien los economistas consideran que es un punto a atender, no lo ven como un escollo para la nueva administración.
Lo cierto es que las economías desarrolladas deben levantar los paquetes de estímulo y financiar los abultados déficit que les generó la crisis global, con lo que se espera que se produzca una pelea por los recursos que elevaría las tasas que tendrá que pagar Uruguay para financiarse.
En el Ministerio de Economía dijeron que con las reservas actuales "prácticamente está cubierto todo el 2010" y para 2011 "no se prevén problemas pues su monto no es demasiado". Además, se prevé "seguir prefinanciando".
Para los analistas privados si bien no implica un "problema" sí es un punto a atender.
Gabriel Oddone de CPA/Ferrere, dijo que los vencimientos de 2011 "no son un escollo, ahora en tren de señalar puntos que mientras antes se ataquen mejor, este uno a mencionar". Oddone cree que "sería razonable" que el actual gobierno concrete una nueva emisión de deuda por unos US$ 500 millones para prefinanciar necesidades de 2011 porque "en un año y medio va a ser más caro endeudarse".
El economista Jorge Caumont también cree positivo que se haga "un canje de bonos globales y locales ya después de las elecciones, que incluya a los títulos hasta el año 2015 repartiéndolo entre 2020 y 2030". Además, para Caumont, si la economía crece en torno al 3% en 2010 y el déficit fiscal operativo se cubre, entonces "no habrán problemas para emitir bonos globales por cerca de US$ 500 millones y así salimos del tema; pero todo depende de la continuidad de una baja tasa de interés internacional y del programa fiscal que lance el nuevo gobierno".
Marcelo Sibille de KPMG sostuvo que dada la buena respuesta que tuvo la última emisión "cabe suponer que no habría problemas para el acceso al financiamiento". Pero aclaró que esto dependerá de la coyuntura y de que Uruguay emita "buenas señales a los acreedores" a través de una "política macroeconómica responsable".
En esa línea, Ramón Pampin de PricewaterhouseCoopers dijo que "a pesar de estar en el club de países que son vistos como de menor riesgo, tasas mayores nos complicarían" porque "el frente fiscal nos deja con cuentas relativamente ordenadas pero que no pueden dar un gran margen de maniobra para enfrentar este panorama a futuro".