EDUARDO BARRENECHE
Un joven de 18 años cometió un asalto y engañó a la Policía y al INAU con el nombre de otro menor. Está internado en la Berro. En este momento, 20 adolescentes, que fueron enviados al INAU a hogares de amparo, están recluidos con rapiñeros.
Días atrás, un adolescente mayor de edad cometió un atraco. Al ser capturado por la Policía, brindó la identidad de un menor de 17 años, según informaron a El País fuentes del INAU.
En la seccional no se le tomó las huellas dactilares, lo cual derivó a que pasara al juez de Menores con la identidad falsa. La Justicia lo envió al INAU con medidas privativas de libertad.
Según las fuentes, los técnicos del Hogar Puertas abrieron una carpeta con el nombre falso. El verdadero menor es atendido por técnicos del Programa de Medidas Socio-Educativas de Base Comunitaria (Promesec). Es decir, estaba en libertad con un seguimiento técnico.
Al abrir un nuevo expediente, en el INAU coexistieron dos carpetas con un mismo nombre, con diferentes delitos y que correspondían a dos personas distintas, señalaron las fuentes.
Sin embargo, cuando ese adulto fue derivado al hogar La Casona de la Colonia Berro, fue reconocido en forma inmediata por los educadores. Se trata de un sujeto que tiene 15 rapiñas en su haber.
Fuentes del INAU afirmaron que ese joven fue internado en el Hogar Piedras -un centro de máxima contención de la Colonia Berro- hasta que se terminen de revisar sus papeles. Luego ese individuo será derivado a la Justicia Penal de adultos.
IRRESPONSABILIDAD. El Código de la Niñez y la Adolescencia (CNA) señala que un hurto a una finca es un delito inimputable a un menor. En cambio, si éste comete una rapiña sí es imputable. Es decir, termina en el INAU con medidas privativas a la libertad. El joven que comete un hurto, el juez de Menores puede ordenar su internación en un hogar de amparo y que los técnicos le realicen un seguimiento socio-educativo diario para rehabilitarlo. Y si consume alguna droga, que se le someta a un tratamiento médico.
En este momento, en el hogar La Casona hay tres menores con medidas de amparo. Se trata de adolescentes oriundos de Colonia, Maldonado y Montevideo. En lugar de enviarlos a hogares de amparo, el INAU los mandó a otros centros junto con otros menores que tienen que cumplir medidas privativas de libertad. Hay unos 20 casos y no sólo en hogares de la Colonia Berro.
El jueves 26, una funcionaria debió trasladar del hogar La Casona a un centro de Soca (Canelones) a un joven oriundo de Tacuarembó que había sido internado por amparo. Hacía tres meses que ese adolescente estaba en La Casona. "Por esa causa el sistema de internación juvenil está superpoblado. Se trata de un problema interno del INAU. Los equipos técnicos no miran las carpetas de los adolescentes antes de enviarlos a la Colonia Berro", se quejó la presidenta de la Mesa Sindical Claudia Montenegro.
Para solucionar este tipo de problemas, la directora de la Colonia Berro, Alicia Díaz, nombró como asesora a Lilián Quinteros en octubre de este año. Según las fuentes, Quinteros tiene una experiencia de 20 años de trabajo en la Berro y ahora realiza un estudio de todas las derivaciones realizadas a la Colonia. Antes de asumir Quinteros, los jóvenes eran llevados a la Berro y sus expedientes arribaban una semana después. Ahora esa situación no ocurre, dijeron las fuentes.
Círculo vicioso en INAU
En este momento en el INAU hay 310 menores con privación de libertad. En el mismo mes del año pasado, los jóvenes recluidos eran 230, según datos proporcionados por el Directorio.
El 90% de los adolescentes infractores tiene varias causas delictivas. Cometen un delito, son capturados, juzgados e internados en el INAU. Luego se fugan, protagonizan otro delito y las sentencias sin cumplir se van acumulando. Al problema se le suma el elevado consumo de pasta base.