Sandro debió ser temporalmente reconectado a un respirador ayer, pero seguía recuperándose favorablemente del trasplante de corazón y pulmones al que fue sometido recientemente, informaron sus médicos. "Hoy acumuló secreciones en el pulmón... tiene que aprender a toser en forma voluntaria... Lo tuvimos que intubar para sacarle las secreciones", explicó el doctor Claudio Burgos en una conferencia de prensa en el Hospital Italiano de la provincia de Mendoza, unos 1.100 kilómetros al oeste de Buenos Aires.
Burgos indicó que la reconexión al respirador "está dentro de las posibilidades de un postoperatorio habitual. No significa un retroceso, no significa una complicación". Minutos después, la esposa de Sandro, Olga Garaventa, se dirigió por primera vez a los periodistas desde la cirugía del pasado viernes para agradecer a los médicos que participaron de la compleja intervención.
El cantante de 64 años, cuyo verdadero nombre es Roberto Sánchez, padecía de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y el trasplante era su única esperanza de vida. Fumador empedernido, Sandro se vio este año en una encrucijada durante los meses que estuvo en espera por este trasplante. La gravedad de su situación, incluso, hizo dudar momentáneamente de la conveniencia de operarlo.