Serán juzgados en Nueva York los responsables del atentado del 11-S

EE.UU. Los llevarán de cárcel cubana a donde estaban las Torres Gemelas

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WASHINGTONEL | PAÍS DE MADRID

El cerebro de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, Jalid Sheij Mohammed, será juzgado en un tribunal civil en Nueva York junto a otros cuatro sospechosos de haber planeado los ataques.

Los cinco hombres se encuentran en la actualidad en Guantánamo. El anuncio lo hizo ayer el secretario de Justicia, Eric Holder, que declaró que en los cinco casos se buscará una condena a muerte.

La Administración de Barack Obama sigue adelante así con sus planes para cerrar el polémico centro de detención situado en la base naval militar de Guantánamo. Pero la decisión tomada sobre el futuro juicio a Mohammed y el resto de los supuestos responsables de la muerte de cerca de 3.000 personas el 11 de septiembre de 2001 ha levantado críticas y dudas.

Críticas por parte de los legisladores republicanos que consideran que Guantánamo es el lugar más seguro e idóneo para juzgar a esos detenidos. La prisión de Guantánamo supuso una inversión de más de 400 millones de dólares que debería de rentabilizarse. Críticas también porque en opinión de los conservadores, el juicio en Nueva York representa riesgos para la población civil que son conjurados en la base militar en territorio cubano.

Las dudas, a pesar de que Holder las minimizó, pueden tener como resultado un juicio nulo y la fotografía final de los cinco detenidos en libertad. La sombra de la tortura cubre cada uno de los casos que serán juzgados en Nueva York. Muchas de las confesiones extraídas por los interrogadores de la CIA que estaban a cargo de la custodia de Mohammed y los otros cuatro presos -Walid Bin Atash, Ramzi Bin Al Shibh, Ali Abdul Aziz Ali y Mustafa Al Hawsawi- fueron extraídas con tortura y duras técnicas de interpelación, reconocidas por el propio Holder y ahora prohibidas por la Casa Blanca. Pero que el actual gobierno de Washington haya desterrado la tortura de sus manuales no obvia el hecho de que sobre el autoproclamado cerebro del 11-S se aplicase 183 veces en el año 2003 la técnica conocida como "waterboarding" (asfixia simulada bajo el agua).

Los analistas comentaban ayer que la Administración demócrata debía de estar dando por hecho, a la hora de anunciar el traslado a una corte federal de los presos, que las posibilidades de una puesta en libertad de los sospechosos eran mínimas pero que cualquier cifra que no fuera cero era demasiado alta y preocupante como para no tenerla en cuenta.

"Por casi 200 años nuestro país ha confiado en una adherencia fiel al mandato de la ley", dijo Holder en conferencia de prensa en el departamento de Justicia. "Una vez más, le pediremos a nuestro sistema legal que responda a esa máxima", puntualizó Holder, que se puso a sí mismo como ejemplo de garantía -"yo mismo he sido fiscal"- de que la medida era la correcta y de que los sospechosos tendrían su día en el banquillo de los acusados. "Los responsables de los atentados estarán finalmente frente a la justicia", insistió Holder. Los sospechosos serán juzgados ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. El tribunal se encuentra cerca del lugar donde se levantaban las dos torres gemelas del World Trade Center destruidas por los terroristas.

"Estoy completamente convencido de que Mohammed estará sujeto a las más rigurosas demandas de la justicia. Los estadounidenses insistirán en ello. Mi administración insistirá en ello", avanzó Obama desde Tokio, donde realiza una visita de dos días como parte de su gira asiática.

Futuro incierto para cárcel de Guantánamo

Según el departamento de Justicia, los sospechosos serán trasladados a Nueva York después que el gobierno dé al Congreso los 45 días de notificación requeridos y se realicen las consultas con las autoridades locales y estatales. La administración Obama ha decidido que otros cinco prisioneros de Guantánamo serán juzgados por tribunales militares fuera de Guantánamo, entre ellos el supuesto arquitecto del ataque en el año 2000 contra el buque militar USS Cole.

Según fuentes del Departamento de Justicia, unos 40 de los 215 prisioneros que permanecen en Guantánamo serán juzgados en tribunales federales o militares fuera de la base naval. Aproximadamente 90 presos tienen el visto bueno de las autoridades para ser repatriados o enviados a un tercer país. Hay 75 que siguen sumidos en un limbo que les deja en Guantánamo porque son demasiado peligrosos, faltan pruebas o sus casos son secretos. EL PAÍS DE MADRID

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