Rubén Olivera y Kuropa inician ciclo en el Circular

Se presentan a 30 años del estreno del himno "A redoblar"

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A. LALUZ

Tras la exitosa presentación en la sala Zitarrosa, el pasado 17 de julio, Rubén Olivera y Diego Kuropatwa inician un ciclo en el teatro Circular, que irá todos los jueves de noviembre.

Estos conciertos, como indicó Olivera a El País, servirán como adelanto del primer disco del dúo. Se trata de un material a lanzarse en diciembre por el sello Ayuí, y que recoge la última actuación en vivo en la Zitarrosa. En este momento, la producción está finalizando la etapa de mezcla en el estudio Del Cordón, con el aporte técnico de Luis Restuccia.

El ciclo, además, tiene un doble valor para la historia de la canción popular. Durante la pasada dictadura militar, el teatro independiente y la música generaron un espacio de convivencia y alianza que posibilitó el desarrollo y la difusión de muchas experiencias creativas. Y uno de los escenarios que acogieron esas apuestas creativas (Los que Iban Cantando, Jorge Lazaroff, Rumbo, Fernando Cabrera, Leo Maslíah, entre tantos otros) fue justamente el teatro Circular.

Y en ese mismo ámbito, pero treinta años atrás exactamente, Mauricio Ubal y Rubén Olivera estrenaban uno de los emblemas (o himno) de la canción popular de los años ochenta: A redoblar.

Hoy, uno de sus creadores regresa a ese mismo escenario pero en sociedad con uno de los representantes más interesantes de la nueva generación de cantautores: Diego Kuropatwa, quien, además, fue discípulo de Rubén en el campo de la composición.

Pero la idea de formar el dúo no surgió únicamente de esta relación docente-alumno. "Todas las canciones que cantamos en este espectáculo que venimos presentando, Diego las tenía compuestas antes de venir a mis clases", explica Olivera. Y en ese contexto "una vez él me mostró una canción que se llama Madre naturaleza, que está en el disco Y qué dirán, de Kuropa & Cía., y me encantó. En aquel momento le dije: `cuando la grabes, quiero estar ahí para hacer el arreglo de la guitarra o algo`. Finalmente la grabó y yo le hice el arreglo de la guitarra y canté con él. Ese fue como el punto de partida".

Fue un arranque que reconoce una raíz en común: la forma canción como un vehículo expresivo, donde la poesía y la música, con el canto y la guitarra como protagonistas, aportan a la construcción de mundos íntimos y cotidianos.

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