"Nosotros llevamos reclamando, todo este período de gestión, que nos igualen la patente con los taxis, ya que prestamos un servicio de similares características. El contador Enrique Cabrera (director de Recursos Financieros de la Intendencia) se ha comprometido incluso a hacerlo retroactivo, pero nos ha mentido", declaró a El País el presidente del Centro de Propietarios de Remises del Uruguay, Jorge Erramouspe.
"Nuestra situación es gravísima. Pagamos $ 40.000 anuales de patente y los taxis pagan $ 6.000. Lo que pagan los taxis es lo justo, porque en nuestro sector no pueden haber patentes por aforo, eso es una invitación a mantener una unidad vieja", añadió.
Según la gremial, el valor del impuesto "significa que cada remisero deba trabajar 200 horas para pagar solamente la patente", lo cual "además de injusto, es abusivo". Y eso conspira con las posibilidades de renovación de la flota, con lo cual el sector pierde competitividad.
AFOROS. "Un Toyota Corola, que a nosotros nos sale US$ 22.000, la Intendencia lo afora en US$ 45.000. Eso desemboca en $ 40.000 de patente anual", indicó Erramouspe. "El intendente no ha querido recibirnos. Por eso, el lunes vamos a ir a hablar directamente con él en el acuerdo semanal con sus directores", anticipó el presidente de la gremial.