Unen fuerzas por calidad laboral

| Ciudad del Plata Una empresa propuso al Mides ayudar a 80 familias que cortan junco y totora El Ministerio aplica por primera vez un subsidio que se devolverá con materia prima y no con dinero

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MARÍA EUGENIA LIMA

Fernando Miranda prefiere entrar al barro descalzo. Así tiene más movimiento para cortar el junco, ya que con las botas de goma el agua y la tierra parecen succionarle e inmovilizarle los pies. La herida más grande que se ha hecho fue con un alambre.

Esa vez el pie se le infectó y tuvo que ir al médico. Tiene 20 años, trabaja desde los 9, empezó con su padre. Hoy él ya no está pero Fernando decidió seguir con su oficio; lo lleva "en la sangre", dice. Contó que, pese a que trabajaba cuando era niño, logró terminar la escuela. En sus 11 años de cortar juncos en el río Santa Lucía, detrás de la fábrica de fertilizantes Isusa sobre la ruta 1, no recuerda otra herida de mayor entidad.

Fabián Vicente -"El Chino" como le dicen- es compañero de Fernando. Trabaja desde hace más de 10 años cortando juncos en ese mismo lugar.

CONDICIONES. Más de 80 familias viven de la corta del junco y totora en Ciudad del Plata, departamento de San José. El oficio existe desde hace más de 40 años, pero siempre se hizo en forma individual e irregular. No tienen cobertura de salud, ni aportes jubilatorios. Fabián recuerda que un día se cortó en el bañado con un vidrio. Cuando pasan esos accidentes se atienden ellos mismos en el lugar.

La empresa Isusa vio esa realidad y decidió hacer un estudio sobre las condiciones laborales y las necesidades de estas personas que trabajan en el predio de su planta. El "Estudio de las características productivas de los trabajadores del junco y la totora de Ciudad del Plata" se hizo entre mayo y octubre de 2008, a través del proyecto de responsabilidad social de la empresa llamado "Puertas abiertas". De él surgió que a los cortadores de juncos y totora les faltan herramientas (botas de goma para entrar al bañado y equipos para cuando llueve), también carecen de infraestructura mínima: agua potable, duchas, depósito para materiales y herramientas, accesos a zonas de cortes y además precisan botiquín de primeros auxilios y cobertura de salud.

Luego de tener la investigación, Isusa presentó ante el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) un plan de apoyo a esas familias, que debía hacerse en conjunto con esa cartera de Estado. El Ministerio aceptó y fue así que en enero pasado empezaron a trabajar con unos 50 trabajadores con el fin de que formen una cooperativa. El Mides los capacitó acerca del trabajo grupal. Sólo ocho personas siguieron adelante con la iniciativa y son quienes hoy conforman el grupo pre cooperativo Bañados del Tigre, que en un mes será una cooperativa. Las autoridades apuestan a que una vez que esté en funcionamiento se sumen más trabajadores. "Nos conocemos de toda la vida pero nunca nos dimos cuenta de lo que podemos lograr todos juntos. Yo crié ocho botijas con este trabajo y espero que para mis hijos esto sea más que un sueño, una realidad", confía Fabián respecto al proyecto del Mides e Isusa.

SUBSIDIO. El lunes el Ministerio, la pre cooperativa y la asociación civil Gloria Maraboto -que es el garante social- firmaron un convenio para que el grupo de trabajadores reciba un subsidio de $ 66.000 con el que comprarán herramientas, entre ellas un bote con el que irán a la isla del Tigre a buscar juncos más largos y más anchos, ya que los que están en la orilla han perdido esas características con el aumento del corte y la sequía, cuenta Fabián.

Mariela Linder, representante del Ministerio, dijo que "este es un programa de alto impacto local porque implica trabajar viendo toda la cadena productiva porque en este mismo lugar hay talleres que trabajan el junco y la totora, además de los cortadores", explicó. Asimismo se trata del primer emprendimiento al que el Ministerio le dará un subsidio que no se devolverá con dinero sino con materia prima. "Vamos a controlar que lo vayan devolviendo con el propio junco, que a su vez vayan vendiendo pero que acopien una parte para ir capitalizando esa cooperativa, porque nos interesa que esto sea sustentable. Si ellos acopian juncos es una manera de asegurarnos que en el invierno también tengan ingresos porque los van a poder procesar y vender", indicó. El corte se hace de septiembre a marzo. Linder informó que cuando ya sean cooperativa recibirán $ 22.000 para comprar el motor del bote.

Isusa hará más caminería detrás de su planta, hacia la zona de los juncos y la totora, que llegará hasta un muelle que también construye la empresa "para poder usar la embarcación que obtendrán a través del Mides. Y por otro lado haremos un local con vestuarios, enfermería y un depósito para poner el material a secar los días de lluvia o el material seco", adelantó Oscar Rufener, presidente de Isusa. Antes de fin de año se empezará a construir, afirmó. Isusa invertirá entre US$ 20.000 y US$ 30.000. Hoy, como no tienen vestuarios, se sacan el barro con agua que llevan en botellas plásticas y se cambian detrás de arbustos.

Hasta que ellos se formalicen Isusa va a extender la cobertura médica que hoy tiene en la planta a la zona donde están los trabajadores del junco y la totora. "Queremos que esta gente mejore la calidad de vida porque trabajan en condiciones muy difíciles y es muy mal pago su trabajo. Si ves qué precio reciben ellos y a cuánto se vende el producto final, hay 30 veces el valor que le pagan a ellos. Queremos achicar esa brecha", señaló Rufener. Con los juncos se hacen cercos, cielos rasos y esteras, por ejemplo. Y con la totora se elaboran sillas y aros para las coronas funerarias,.

Fabián confía que al integrar esta cooperativa les va a dejar un oficio de mayor calidad a sus hijos.

La cifra

30.000 Dólares es lo que invertirá la empresa Isusa en un local con vestuario, duchas y enfermería para los trabajadores de juncos.

AYUDA PARA EQUIPOS Y EL BOTE

CONVENIO Los $ 66.000 que recibirá la pre cooperativa Bañados del Tigre serán para que "puedan comprar un bote, impermeables y botas altas ya que tienen la posibilidad de que los piquen víboras e insectos. Además es para que adquieran dos máquinas de tejer para que puedan en el invierno (en marzo ya no pueden recolectar juncos) tejer los juncos y venderlos como esteras", informó Mariela Linder, representante del Ministerio de Desarrollo Social. Según el convenio, el Mides entregará esa partida a la asociación civil Gloria Maraboto, que será el garante social ya que la pre cooperativa no tiene personería jurídica como para recibir esos fondos.

EL TRABAJO La jornada laboral de los cortadores de juncos y de totora comienza cuando ingresan al bañado de Santa Lucía, habitualmente a las cinco o seis de la mañana en los meses más cálidos del año y sino empiezan a las 7.30, por la temperatura del agua, aprovechando la marea baja del río. Y la labor sigue hasta el mediodía. Luego, vuelven a ingresar al bañado después de las 16 horas cuando la marea baja de nuevo y se puede continuar cortando. Fernando, uno de los cortadores de juncos, explicó que se dan cuenta cuando baja la marea con la orientación del viento y para eso a veces miran hacia qué lado va el propio humo de la planta de Isusa, que está delante de la zona donde nacen los juncos y la totora. Fabián, otro de los cortadores de juncos -también miembro de la pre cooperativa-, relata que cuando hace frío, después de salir del bañado, hacen una pequeña fogata para calentarse antes de trasladar los atados al campo donde los secan. Por lo general ellos hacen entre 50 y 70 atados por día. Aunque Fernando aclara que si están cansados arman 30. Hoy les pagan $ 18 por el atado de juncos recién arrancados (verdes) y $ 32 por cada atado de juncos secos. Demoran entre tres y cuatro días en secarse, dependiendo del clima.

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