Mercado de arte y objetos suntuarios

JORGE ABBONDANZA

El mercado del arte tiene cada día más relación con el campo de los objetos suntuarios, ese terreno donde los metales preciosos o las joyas despiertan muchas formas de codicia. Desde que la pintura de los maestros modernos y contemporáneos alcanzó cotizaciones obscenas en el circuito de los grandes remates, con algunos precios estratosféricos para Van Gogh, Picasso, Renoir o Klimt, se supo que los compradores de esas obras no las adquirían porque se apasionaran con un estilo o un tipo de belleza expresiva, sino porque creían hacer una notable inversión, aunque el cuadro quedara luego sepultado en un cofre de seguridad y no volviera a ver la luz para la cual había sido creado.

Ahora, ciertos objetos artísticos que se subastan a nivel internacional, no son solamente lienzos de los pintores consagrados sino también orfebrería y diamantes que -inesperadamente- no salen a la venta en Londres o Nueva York sino en Hong Kong. Como se sabe, esa ciudad de la costa asiática pasó de manos británicas a las de China hace una década, y lo llamativo es que no ha perdido sus alardes cosmopolitas a pesar de integrar desde entonces un país de gobierno comunista. Las mayores casas de remate inglesas, Sotheby`s y Christie`s, consideran que Hong Kong es el mejor sitio para subastar no sólo un diamante rosado que se venderá en diciembre (precio estimado, 7 millones de dólares) sino además los vinos añejos de valor más elevado.

En ese rubro, los clientes chinos representan hoy el 61% del mercado comprador, aunque hace cuatro años eran apenas el 7%.

El mundo suntuario es desde luego una vidriera superficial, una imagen cosmética que carece de la hermosura penetrante o el valor indefinible del arte visual. Pero en ese brillante territorio los chinos están trepando a la cima del mundo. Superaron este año a los norteamericanos como los mayores clientes de la industria automotriz, y el año pasado se colocaron por encima de Gran Bretaña como el país que tiene más cantidad de ricos, es decir gente que posee por lo menos un millón de dólares.

El avasallante empuje de los chinos permitirá que en el año 2020 le ganen a los Estados Unidos por su participación en el consumo global, y aunque hoy Alemania, Japón y Estados Unidos representan todavía el 54% de toda la economía mundial, en 2013 la región asiática que bordea el Pacífico podrá dejarlos atrás. El equilibrio de fuerzas de los últimos tiempos mantenía a los chinos como huéspedes de Occidente, pero ahora serán sus anfitriones. Sigue creciendo allí el poder adquisitivo de la gente y también la masa de una población que está controlada por el Estado pero supera los 1.300 millones de personas, cuatro veces más que Estados Unidos y más del doble que la Unión Europea. Contra esa embestida demográfica no hay freno posible, de manera que en el futuro habrá que subastar los Picasso y los Van Gogh en Hong Kong. Qué diría Deng Xiao Ping si se levantara de su sepulcro.

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