SANTIAGO | THE NEW YORK TIMES
En 2006, Bachelet capturó la atención convirtiéndose en la primera mujer elegida presidenta de Chile, país profundamente conservador. Además, lo había hecho sola, sin los famosos maridos que habían impulsado a otras en América Latina.
Pero un mes después de haber asumido el cargo, Michelle Bachelet enfrentó enormes manifestaciones de estudiantes a lo largo del país. Después, su base de apoyo se vino abajo incluso más cuando un nuevo sistema de transporte público se tornó caótico, llevando a sus detractores a presentarla como si fuera montada sobre un autobús y este se dirigiera hacia la orilla de un despeñadero.
Con apenas cuatro meses para que abandone el cargo, Bachelet tiene cada vez mayores probabilidades de ser recordada como una de las dirigentes más populares de su país. Las encuestas de octubre muestran que su índice de aprobación popular ronda el 80%, y en semanas recientes ella ha registrado los mayores niveles desde que Chile pasó de una dictadura a la democracia, en 1990.
Analistas y encuestadores atribuyen su asombroso repunte al manejo que le dio a la economía durante la crisis mundial de finanzas, así como a su decisión de ahorrar miles de millones de dólares en ingresos de las ventas del cobre durante el último auge de este mineral. Esa decisiva estrategia de ahorro le suministró dinero al país para invertirlo en la reforma al sistema de pensiones y el ambicioso programa de protecciones sociales para mujeres y niños, pese a la crisis financiera.
Bachelet está entre un puñado de presidentes latinoamericanos, incluido el Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo manejo de la crisis ha reforzado su popularidad. Tanto Brasil como Chile ahora están saliendo de una recesión, al tiempo que el gobierno chileno dice que la economía registrará un crecimiento de 5% el año entrante.
Bachelet, profesa agnóstica y madre soltera de tres hijos en un país que legalizó el aborto apenas cinco años atrás, hizo añicos el molde de los tradicionales políticos chilenos en este bastión católico. Ahora, con las elecciones presidenciales de Chile a menos de dos meses de celebrarse y límites a los mandatos que le impiden postularse de nuevo, candidatos rivales se esfuerzan por ser fotografiados junto a ella, incluso algunos que la criticaron en las primeras etapas por no gastar la abundancia de la bonanza del cobre durante el auge.
No obstante lo anterior, su administración tropezó rápidamente en abril de 2006, cuando más de 100.000 estudiantes de bachillerato se manifestaron por mejoras en la educación pública. A medida que su popularidad se venía abajo, reemplazó a tres ministros en julio.
En febrero siguiente, la introducción del sistema de transporte público Transantiago, diseñado por la administración de su predecesor, el Presidente Ricardo Lagos, se convirtió en una vergüenza cuando terminó siendo confuso y no pudo cubrir la demanda.
Ella reemplazó a cinco ministros más en 2007, tres de los cuales eran mujeres que fueron reemplazadas por hombres. Para septiembre, la indignación a causa de Transantiago había provocado el descenso de sus índices de aprobación a 35 por ciento. "Yo he dicho que fue un error", comentó Bachelet. "Era una buena idea, pero creó problemas para la vida cotidiana de la población, y eso no fue aceptable". Dijo también que había hecho lo necesario para intentar hallarle solución.
El frente económico es donde ella le dio un giro diametral a su presidencia.
Bachelet se resistió a los llamamientos de políticos para que usara los ingresos de las ventas del cobre para intentar cerrar la brecha de desigualdad de Chile, una de las peores del mundo. En vez de eso, durante sus primeros tres años al frente del cargo, su gobierno reservó 35.000 millones de dólares en ingresos del auge antes mencionado. Cuando llegó el azote de la crisis mundial de finanzas, el valor de las exportaciones chilenas cayó en más de 30%. Pero, para ese momento, Chile tenía casi 20.000 millones de dólares invertidos tan sólo en fondos soberanos de riqueza en el extranjero.
"Nosotros tenemos la distinción de, quizá, tener los únicos fondos soberanos que ganaron dinero durante la crisis", dijo Andrés Velasco, ministro de finanzas de Chile. El año pasado, después de cargar con una alta deuda pública durante más de veinte años, Chile se convirtió en acreedor neto por primera vez en su historia, notó Velasco.
Con miles de millones de dólares ahorrados, el gobierno de Bachelet legalizó pagos de manutención a mujeres divorciadas y triplicó el número de centros gratuitos de cuidado infantil para familias de bajos ingresos. Sumó una garantía de pensión mínima para los más pobres y para amas de casa de bajos ingresos. Políticos de la oposición que criticaron sus esfuerzos de protección social como un retroceso, ahora dicen que intentarán expandir sus programas hacia la clase media.
Su estilo heterodoxo ha dejado una huella en la cultura política del país, notaron analistas. Durante su informe presidencial en mayo, ella bromeó con respecto a perder un zapato mientras pateaba un balón de fútbol en la inauguración de un estadio, diciendo que la inversión en cuatro nuevos estadios incluiría recursos para "el zapato volador". Ella bromeó también diciendo que la idea de su plan de paridad de géneros para el Gabinete era la de asegurar que todos tuvieran una pareja con quién bailar.
La cifra
80% Es el porcentaje de respaldo ciudadano a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que llegó a un récord en octubre.
Piñera encabeza preferencias de voto sobre el oficialista Frei
SANTIAGO | El respaldo ciudadano a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, subió del 74% al 80% en octubre, alcanzando un nuevo récord de popularidad, según un sondeo difundido ayer por la consultora privada Adimark.
"Estamos en presencia de un fenómeno de opinión pública respecto al cual no existen antecedentes comparables. Nunca un presidente chileno había logrado estos niveles de aprobación, al menos desde que se realiza este tipo de mediciones", dijo el reporte de la encuestadora.
Pero pese al apoyo de la mandataria, el candidato oficialista Eduardo Frei no logra mejorar en las encuestas de cara a las elecciones del próximo 12 de diciembre y encabeza las preferencias de voto el multimillonario empresario y político de la derecha opositora Sebastián Piñera.
Frei secundaría a Piñera en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, superando al abanderado independiente Marco Enríquez-Ominami, por 6,4 puntos, según la última encuesta de la Universidad Diego Portales. En la segunda vuelta electoral, Frei obtendría el 36,3% de las preferencias y Piñera el 35,5%, lo que representa un empate estadístico. Según Patricio Navia, director del Magíster de Opinión Pública, "estos resultados confirman que lo más probable es que habrá segunda vuelta, y que ésta enfrentará a Piñera con Frei". AFP Y EL MERCURIO / GDA
CANDIDATOS FAVORITOS
Eduardo Frei
Concertación de partidos por la democracia
Nació en Santiago de Chile el 24 de junio de 1942. Es hijo del ex Presidente de la República Eduardo Frei Montalva y María Ruiz-Tagle. Fue Presidente de Chile de 1994 a marzo del 2000. Actualmente se desempeña como senador de la República en representación de la XIV Región de Los Ríos. Su candidatura está avalada por el Partido por la Democracia, el Partido Socialista y la Concertación.
Sebastián Piñera
Candidato de la coalición por el cambio.
Nació en Santiago de Chile el 1º de diciembre de 1949. Es un economista, inversionista, y empresario acaudalado. Fue senador de la República entre 1990 y 1998 y candidato a la presidencia en 2005, siendo derrotado en segunda vuelta por Michelle Bachelet. Milita en el partido Renovación Nacional, sector por el cual es nuevamente candidato. Está casado desde 1973 y tiene cuatro hijos.