Bruselas | El presidente checo, Vaclav Klaus, firmó el Tratado de Lisboa, lo que abre el camino para la reforma de consolidación institucional de la Unión Europea con la elección de un presidente permanente y un "canciller" europeos.
Klaus, ferviente opositor del Tratado, decidió firmar luego de que la Corte constitucional emitió la sentencia sobre conformidad del Tratado con el ordenamiento jurídico checo, concluyendo así el proceso de ratificación en el país, que llevó más de dos años. República Checa era el único país de la UE que aún no había revalidado el tratado que entrará en vigencia en diciembre o enero próximos.
"Esperaba la sentencia de hoy de la Corte y la respeto, pero no estoy de acuerdo con su contenido, la motivación y la forma", dijo el presidente checo.
Vaclav Klaus también dijo que "no obstante el parecer político de la Alta Corte, con la entrada en vigencia del Tratado, la República Checa dejará de ser un país soberano".
Praga exigió ser excluida de la Carta De Derechos Humanos del Tratado, porque podría obligar a República Checa a reparaciones hacia los alemanes expulsados en 1945.
"Estoy muy satisfecho de que finalmente el proceso de ratificación esté llegando al final", dijo el premier sueco y actual presidente de la Unión Europea, Fredrik Reinfeldt. "Europa ha esperado esto durante mucho tiempo. Ha sido un proceso de muchos años para lograr un mejor funcionamiento de Europa con una voz más fuerte en el mundo, más democrática, de mejor funcionamiento, más eficiente", agregó, al tiempo que anunció que comenzarían las consultas para designar al presidente y al "canciller" de la Unión.
Los últimos dos países en ratificar el Tratado fueron Irlanda y Polonia. AFP y ANSA