KABUL | AFP
El presidente afgano Hamid Karzai fue declarado vencedor de la elección presidencial por la Comisión Electoral Independiente (CEI) como "único candidato" presente en la segunda vuelta y con "la mayoría de los votos en la primera".
Esto sucedió tras el anuncio de su oponente Abdulá Abdulá de abandonar la contienda por estimar que no había garantías electorales. En concreto, Abdulá pedía la destitución del ex consejero del presidente, Ludin, acusado de haberlo favorecido en el proceso electoral. Pero Karzai se negó a dar cabida a las demandas.
Dos meses antes, en la primera vuelta, la elección estuvo marcada por la violencia de los talibanes, una escasa participación (38,7%) y un fraude masivo a favor de Karzai, que vio anulado un tercio de sus votos.
En esa instancia, Karzai decía haber ganado en primera vuelta. Cuando ya no pudo resistir las presiones internacionales se resignó a una segunda vuelta, tras obtener 49,67% de los sufragios, contra el 30,59% de Abdulá.
El secretario general de la ONU y los gobiernos de Alemania, Francia e Inglaterra instaron al reelecto Karzai a reestablecer un programa reunificador en Afganistán. Según observadores, esto es poco probable, dado que Abdulá forjó una fuerte imagen de principal opositor al presidente. Estados Unidos, en tanto, felicitó a Karzai por la victoria y lo reconoció como "líder legítimo" del país.
La difícil reelección debilita al actual presidente, llegado al poder en 2001 con la coalición internacional dirigida por Estados Unidos que invadió Afganistán para expulsar a los talibanes del poder.
Solución a favor de EE.UU.
La solución del escollo electoral en Afganistán elimina un obstáculo en la decisión de Barack Obama sobre el envío de refuerzos al país. Con el fraude constatado en las elecciones internas, la legitimidad de Karzai se vio alterada y Obama fue puesto en una situación incómoda, al desplegar refuerzos en un país dirigido por un gobierno cuya legitimidad quedó severamente afectada. El comandante estadounidense en el territorio pidió un refuerzo de 40.000 hombres, además de los 68.000 que ya están en el lugar.