Futuros jubilados de EE.UU. están al borde de la quiebra por la crisis

Situación. Gastan más del 75% de sus ingresos en pagar diversas deudas

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NEWSWEEK

Golpeados por la recesión, la población mayor de 55 años en Estados Unidos es la que más probabilidad tiene de declarar la bancarrota según la organización AARP.

Los estadounidenses más adultos se dirigen hacia y a través de la etapa de retiro con una gran cantidad de deudas. Acarrean de todo. Desde hipotecas y préstamos para vivienda hasta grandes deudas de tarjeta de crédito, y muchos están descubriendo la carga más pesada de llevar. En los últimos ocho años, la población mayor de 55 años se convirtió en el grupo etario más probable de declarar la bancarrota.

Las estadísticas son inquietantes. Más de la mitad de la población mayor de 50 años que cuenta con una deuda se gastó casi la totalidad de su ingreso mensual en pagarla. Un estudio de AARP publicado antes de lo peor de la recesión en EE.UU. reveló que un cuarto de esos estadounidenses gastaba más del 75% de su ingreso en su deuda. Estadounidenses mayores de 65 años que acarreaban una deuda a través de su tarjeta de crédito vieron incrementar sus balances promedio a US$ 10.235, 26% por arriba de 2005, de acuerdo a Demos, un grupo de investigación de políticas públicas.

Los jubilados tienen la situación más difícil aún para pagar sus deudas, porque no cuentan con salarios que destinar a esos esfuerzos.

En otros tiempos económicos, los retirados podrían haber vendido y reducido sus hogares para pagar sus deudas, o al menos haber obtenido reverse mortages (hipotecas contra el valor de la vivienda que no se repagan hasta que quien toma el crédito fallece o vende la vivienda) para poder vivir un tiempo. Pero con la caída del mercado inmobiliario, puede que ellos no tengan suficiente patrimonio en su hogar para hacerlo. Algunos, como sus jóvenes vecinos, seguramente deban más de lo que valen esas viviendas.

No toda la deuda de los retirados es causa de preocupación pese a que pueda ser difícil separar los pasivos buenos de los malos. Algunos jubilados con suficiente nivel de activos para cubrir lo que deben puede que elijan mantener su actual hipoteca de largo plazo con bajo interés porque esto puede ayudarlos a continuar teniendo sus activos invertidos, ofreciéndoles fondos de emergencia y la promesa de mejores retornos sobre ese dinero. Pero incluso eso puede ser problemático para ahorristas 401(k) o IRA (cuentas de retiro individuales para dirigir los ingresos antes de impuestos a inversiones que pueden crecer con impuestos diferidos) que enfrentan impuestos a las ganancias en los retiros de dinero que hacen para pagar sus cuentas. Una pareja con un 30% de categoría de impuestos, por ejemplo, tendría que tomar US$ 1.300 de su IRA para pagar US$ 1.000 de su cheque de hipoteca. De esta forma los trabajadores que esperan que su retiro sea totalmente financiado por retiros de pasivos de sus propias cuentas de jubilación tendrían mayor incentivo para cancelar esos préstamos antes de que efectivamente se retiren. Si se jubila antes de cancelar la hipoteca, más les vale conservarla y estirarla para evitar tener que hacer un mayor retiro de pasivos de sus ahorros para pagar el préstamo.

En casos extremos, la bancarrota puede proveer de una respuesta razonable para las personas mayores con grandes deudas, aconseja Stephen Elias, abogado de California que asesora en el tema. Activos en IRA y otras cuentas de retiro están protegidas de juicios por bancarrota hasta US$ 1 millón, por lo que las personas con grandes deudas médicas pueden declarar la bancarrota y conservar sus ahorros. Dependiendo de las reglas de cada Estado, ellos pueden llegar incluso a conservar su vivienda.

Crece número de los que piden asesorías

"Estamos viendo un incremento generalizado en adultos que llegan a pedirnos ayuda", dijo Gail Cunningham, de la Fundación Nacional de Consejería Crediticia. "Están en una angustia financiera por varias razones: porque sus esposas han muerto, están ayudando a sus hijos y nietos, tienen deudas a través de las tarjetas de crédito y los valores de sus casas han caído".

La mayoría han visto sus ahorros reducirse. Incluso aquellos que desean volver a trabajar para reducir sus deudas puede que no encuentren un empleo, sostuvo Cunningham.

"Al retirarse, las cuentas se agrandan", dice Rob Williams, un planificador de finanzas de Columbia. "Un retirado que quiere comprar un auto de US$ 20.000 tiene que retirar US$ 30.000 de su IRA. Los US$ 10.000 de diferencia son para impuestos. De pronto un préstamo de 7% para un auto parece una buena idea". Nadie recomienda arrastrar deudas altas de tarjetas de crédito hacia la edad de retiro y Cunningham dice que los balances de los plásticos (y altas tasas de interés contra cheques de seguridad social) son la mayor carga para los deudores de más edad.

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