El voto en blanco y anulado inciden en resultado electoral

Sistema. Pesan en contra para ganar Presidencia y a favor en Parlamento

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R. QUEIROLO/ M.F. BOIDI

Los votos anulados o en blanco no son neutros en el actual sistema electoral. Quienes opten por esas opciones harán más difícil un triunfo en primera vuelta de la fórmula más votada pero a la vez facilitarán que llegue a la mayoría parlamentaria.

Si un partido obtiene, por ejemplo el 48,5% de los votos totales y hay un 3% de votos en blanco y anulado, para ver la proporción de votos que cuentan para el Parlamento hay que sacar de la base de cálculo esos votos blancos y nulos. Entonces, el 48,5% de los votos totales corresponde al 50% de los votos a partidos resultado de reporcentualizar los valores: 48,5 x 100 /97. Si el porcentaje de voto en blanco y anulado es mayor, 4%, por ejemplo, entonces con el 48% del total de votos emitidos alcanzaría para lograr la mayoría absoluta en el Parlamento.

En cambio, si los votos en blanco o anulados son el 2,5%, la mayoría parlamentaria absoluta se obtiene con el 48,75% de los votos a partidos, y si los votos en blanco y nulos suman el 2% (lo que ha estimado la mayoría de las encuestadoras) hay que sacar el 49% para obtener la mayoría absoluta en Parlamento.

Por debajo de estos porcentajes, el partido más votado el domingo podrá obtener el mayor número de bancas en el Senado, eventualmente la mayoría si gana en el balotaje y el vicepresidente se transforma en presidente del cuerpo, pero no tendrá mayorías en la Cámara de Diputados.

Cuándo se anula. Votar en blanco significa no pronunciarse por ninguna de las opciones, y se materializa dejando el sobre vacío, o insertando en él objetos extraños (es decir, cualquier cosa distinta a una hoja de votación correspondiente al departamento en el que se vota, o a una hoja de apoyo a alguno de los plebiscitos). No es, entonces, como suele creerse, que un objeto extraño en el sobre anula el voto. Sólo lo anula si ese objeto está acompañado de una lista válida del departamento o si ésta aparece notoriamente rota o rayada. La Corte Electoral ha validado listas que aparecen con pequeñas rasgaduras propias de una manipulación descuidada. En otras palabras un sobre que sólo tenga adentro un objeto extraño (una bolsa de nylon, un recorte de diario, una factura, una moneda, etc) será considerado un voto en blanco.

Como en esta instancia electoral, junto con la elección de autoridades hay que pronunciarse por dos plebiscitos, también se puede votar en blanco a presidente y Parlamento, pero pronunciarse a favor de uno o ambos plebiscitos, insertando solamente una o las dos papeletas por "SI" en el sobre de votación.

Lo que se elige. En perspectiva comparada, los electores uruguayos tienen poca flexibilidad en lo que refiere a opciones para la elección de autoridades. En primer lugar, no existe la opción de ir a votar o no, porque el voto es obligatorio y el no votar es objeto de sanción, salvo que el ciudadano que omitió su deber cívico fundamente ante la Junta Electoral que lo hizo por razones de salud o por encontrarse fuera del país.

De esta manera queda eximido de la pena, siempre que muestre la correspondiente constancia médica o de viaje y lo haga dentro de los 30 días posteriores a la elección. Si no se justifica la ausencia, el ciudadano puede verse impedido de viajar al exterior, o de rendir exámenes en la Universidad de la República.

Empero, si paga una multa de una unidad reajustable (unos 400 pesos) queda eximido de esas penalidades.

Atados. Además, el voto legislativo y presidencial es simultáneo, lo que suele hacer que para la mayoría de los ciudadanos prevalezca la opción del voto a presidente, y que a partir de ella se decida "en cascada" la opción legislativa.

Esto es lo que marca la evidencia en los países que, como el nuestro, tienen elecciones presidenciales y legislativas concurrentes. Incluso si se quisiera separar la opción legislativa de la presidencial y votar a la Presidencia a un partido distinto del que se elige para conformar el Parlamento, no se puede. No está permitido cruzar el voto: no se puede votar a un partido a la Presidencia y a otro a la legislatura, ni a un partido a la Cámara de Diputados y a otro a la de Senadores. De hecho, en una misma plancha debemos escoger fórmula presidencial, Senado y Diputados.

Como los diputados se eligen en base a circunscripciones departamentales, las listas son distintas por departamento -aunque lleven el mismo número- y el elector debe cerciorarse de insertar una lista de votación que corresponde a su departamento y no a otro (este dato figura en el encabezado de la lista).

La libertad que tiene el elector

En Uruguay no se puede votar a un presidente de un partido y a legisladores de otro. El único margen de maniobra que le queda al elector insatisfecho con la combinación de opciones presidenciales y legislativas disponibles es poner en el sobre de votación dos listas distintas al Parlamento pero que lleven la misma fórmula presidencial, para así votar sólo presidente y vicepresidente, pero abstenerse de votar Parlamento. Debe asegurarse de que las dos listas correspondan al departamento en el que vota, porque de otro modo el voto no sería válido.

Otra posibilidad es votar sólo presidente y sublema. El lema es la denominación con la que concurren los partidos políticos a la elección, y el sublema refiere a las agrupaciones de distintas listas dentro de un mismo partido, que acumulan votos entre ellas. La legislación vigente sólo permite la acumulación por sublema a Senadores.

Entonces, si un ciudadano inserta dos listas distintas, pero que llevan la misma fórmula presidencial y pertenecen al mismo sublema, el voto se cuenta al lema y al sublema, pero no a ninguna lista específica al Senado ni a Diputados.

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