ROMA | El mundo enfrenta "una crisis sin precedentes" debido a que los hambrientos superaron ya la cifra de mil millones de personas, afirmó el director general de la FAO, Jacques Diouf, al inaugurar ayer la Jornada Mundial de la Alimentación que se lleva a cabo en Roma.
Diouf invitó a los gobiernos a aumentar a 17% la parte de la agricultura en la ayuda al desarrollo, o sea a su nivel de 1980, frente a 5% en la actualidad.
El Papa Benedicto XVI dijo por su parte que el mundo debe adoptar "medidas efectivas y decididas" contra el hambre, luego de que la crisis económica mundial elevó el número de hambrientos y desnutridos a la cifra récord de más de 1.000 millones de personas. Añadió que es necesario "proteger los métodos del cultivo de la tierra propios a cada región y evitar el uso exagerado de los recursos naturales".
Según un informe publicado por ActionAid, Brasil y China avanzaron en la lucha contra el hambre con planes eficaces, mientras que India y Estados Unidos figuran entre los países con peores resultados, de entre los 50 que estudió esta organización de lucha contra la pobreza.
El presidente brasileño Lula da Silva logró reducir en 73% del número de niños mal alimentados y China, ubicada en segunda posición, registró este año 58 millones de personas mal alimentadas menos, por lo cual apenas 9% de la población sufre hambre.
Japón, EE.UU. y Nueva-Zelanda, están ubicados en los últimos puestos de la clasificación de países ricos, y ActionAid les recrimina haber reducido la ayuda al sector agrícola y no haber respetado sus compromisos de lucha contra el hambre. AFP