Gustavo Borsari Brenna
En esta repugnante campaña de dualidades, verdades a medias -que son las peores mentiras- y falta de nivel, el candidato del Frente Amplio ha deslizado que nadie defiende a Lacalle.
Luis Alberto Lacalle es un gobernante honesto, de quien nos enorgullecemos los uruguayos bien nacidos. Porque de bien nacido es reconocer al otro, lo que ha hecho bien, sin complejos, sin medianías, sin dejar lugar a la duda.
Fue un gobernante que dedicó todo su tiempo al ejercicio de la presidencia de la República, que no cejó ni un instante en el esfuerzo por darle más y mejores oportunidades a los más desposeídos, que implementó el reequipamiento de los institutos de salud pública como desde décadas no se hacía, que llevó a cabo el plan de viviendas más ambicioso y exitoso de los últimos cincuenta años, que reformó el puerto, que dio un notable impulso a la obra pública y abrió las puertas para que la inversión privada se instalara en nuestro país y no en otros.
Luis Alberto Lacalle es un gobernante honesto y, además, un gobernante capaz, que realizó la obra social más importante de los últimos cincuenta años. Vamos a verlo:
En seguridad pública, dotó a la policía de 1.000 nuevos vehículos, 1.580 aparatos de radio y 5.500 armas. Se implementaron planes de vivienda para policías. Se refaccionó y acondicionaron nuevos módulos en el penal de Santiago Vázquez, en la cárcel de Canelones y se reconstruyeron los pabellones del penal de Libertad. Entre 1990 y 1994 la pobreza se redujo a la mitad, del 12% al 6%. En su período de gobierno se realizaron 53.000 soluciones habitacionales (19.213 por el Ministerio de Vivienda, 28.500 por el BHU y 5.200 por MEVIR).
Se creó el Instituto Nacional de la Juventud (INJU), que promovió la inserción laboral a través del plan "Primera Experiencia Laboral"; en convenio con ANDA 300.000 jóvenes tuvieron la oportunidad de formalizar su primer contrato de arrendamiento de vivienda; se dio orientación vocacional y se otorgaron 400.000 Tarjetas Jóvenes. Se aumentó el presupuesto de Salud Pública en un 122%. Pasó de 90 millones de dólares en 1990 a 200 millones de dólares en 1994. Se realizaron obras en el Hospital Pereira Rossell que significaron 25.000 m2. Se construyó el Hospital de Las Piedras. Se construyó el Hospital de Canelones. Se creó el nuevo Hospital del Chuy, se culminaron las obras del hospital de Durazno. Se adquirió equipamiento hospitalario por valor de 50 millones de dólares para todo el país. Se incorporaron 200 nuevas ambulancias.
Se construyeron Centros de Salud de primer nivel en Rincón de la Bolsa, el Cerro, Piedras Blancas, La Cruz de Carrasco, Casavalle, Tacuarembó y Rivera. Se redujo la mortalidad infantil del 27 por mil al 22 por mil. El presupuesto de la enseñanza pasó de 180 a 400 millones de dólares. El aumento real de las retribuciones a los docentes fue del 12%. Se crearon 40 liceos, 5 Centros Regionales de Profesores, 6 nuevas Escuelas Técnicas, Internados Rurales, 32 centros de Enseñanza Asistida de Medios Informáticos.
Comenzaron a funcionar las Asambleas Técnico Docentes. Se implementó el Verano Solidario en las escuelas públicas de todo el país. Se construyó la Facultad de Ciencias Sociales. Se crearon 120 aulas de informática conectadas en red. Y lamentablemente, la falta de espacio impide seguir.