La seguridad

Cuando el Frente Amplio llegó al gobierno se vaticinó que su relación con los institutos armados no sería buena dados los antecedentes de ciertos grupos integrantes de la coalición, en particular los que participaron en la lucha armada.

Dejando aparte el caso de las Fuerzas Armadas, el vaticinio fue exacto en lo referido a la Policía, sector en el cual la izquierda patinó en su intento de garantizar la seguridad que la ciudadanía requiere.

Prueba de ello fue la movilidad de los mandos en estos cuatro años y medio, con múltiples cambios en las jefaturas de policía así como de otros organismos dependientes del ministerio del Interior. Los recientes ceses y sustitución de los titulares de las jefaturas de Montevideo y Canelones, piezas vitales en el combate al delito, demuestran que hacia el final de su mandato el gobierno sigue dando golpes de ciego en este rubro.

Desde el principio hubo problemas con la errada designación de José Díaz, un ministro más inquieto por la suerte de los victimarios que por la seguridad de las víctimas.

Díaz llegó a acuñar ideas absurdas como la de dar silbatos a la gente para que alertara ante situaciones de riesgo. Luego llegó Daisy Tourné que no cambió el rumbo y que sucumbió por sus excesos mediáticos. Entre ambos no lograron resultados e incluso se probó -tras la renuncia de Tourné- que eran inexactas las estadísticas oficiales más positivas como las que señalaban una baja en el número de rapiñas.

Así, a los tropezones, concluye el gobierno frentista su gestión en seguridad con una fuerza policial desorientada, recelosa y mal dirigida.

Ahora, José Mujica anuncia que si gana las elecciones su ministro del Interior será Eduardo Bonomi, alguien a quien, en virtud de sus antecedentes, le costará mucho empuñar las riendas de tan difícil cartera y lograr la confianza de sus subordinados. En efecto, condenado otrora por el asesinato de un oficial de policía -una incriminación que el interesado hoy no rechaza de plano- Bonomi parece el menos indicado para manejar un ministerio signado por el fracaso bajo el gobierno de Vázquez.

En esta materia la izquierda va de mal en peor.

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