MATÍAS CASTRO
Según algunas versiones que circularon ayer por medios argentinos, Zaira Nara fue vista el lunes pasado comprando un test de embarazo. Noticia bomba, si las hay. La revista Caras se atrevió incluso a vincular esto con las lesiones que forzaron a su novio, Diego Forlán, a quedarse en Argentina y no viajar a España por algunas semanas.
Más allá de los rumores de embarazo, hay que reconocer nuevamente que la pareja no por mediática deja de manejarse con cierta seriedad. Zaira tiene una exposición muy fuerte, es conocida como modelo pero también por mantener un perfil de cierta sensualidad, aunque no tan extremo como el de su hermana Wanda. De hecho llegó a rechazar una oferta (supuestamente de 90 mil euros) para posar desnuda para una revista española y una campaña en celulares.
Los rumores a su alrededor igualmente aparecen. Se había dicho antes, por ejemplo, que estaban viviendo una crisis de pareja y que la relación iba de mal en peor. Pero cualquiera puede hablar y echar a correr un rumor para ver hasta dónde llega. También se manejó el tema de la infidelidad de parte de él, aprovechando la distancia. Esas versiones se despejaron públicamente cuando la misma Zaira las desmintió.
Es evidente que, sin importar el perfil que se quiera sostener, los rumores y las falsas versiones aparecerán sea como sea. Antes que el caso de Forlán y Nara se han visto muchos otros. Para muchos inventar rumores es toda una tentación. A veces esos rumores comienzan con un dato cierto y terminan convirtiéndose en gigantescas bolas de disparate. Tal vez sea real que Zaira compró un test de embarazo. O tal vez no. No hay medio que haya dicho exactamente qué farmacéutico o cliente de farmacia fue testigo de esa compra. Lo importante es que el rumor circule. Luego se ve lo que pasa.